
Las intensas lluvias registradas en Puebla han provocado un rápido incremento en los niveles de las principales presas del estado, generando preocupación por el riesgo de desbordamientos y posibles afectaciones a las comunidades cercanas. Entre los embalses más críticos, la presa de Necaxa alcanzó el 111.37 % de su capacidad, situación que mantiene en constante alerta a las autoridades locales y estatales.
Ante este escenario, Protección Civil y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) realizan un monitoreo continuo de presas, ríos y afluentes, evaluando el riesgo y coordinando acciones preventivas. Se han implementado medidas de control de flujo, evacuación preventiva y comunicación con los municipios, con el objetivo de minimizar los impactos de las lluvias y garantizar la seguridad de la población.
Expertos en gestión de riesgos señalan que la combinación de precipitaciones sostenidas y presas al límite de su capacidad requiere vigilancia constante y coordinación interinstitucional, además de campañas de información para mantener a la ciudadanía informada y preparada ante posibles contingencias. La situación pone de relieve la importancia de contar con infraestructura hidráulica resiliente y planes de emergencia eficaces que permitan anticipar y responder de manera rápida a fenómenos meteorológicos extremos.
