
Una investigación internacional reveló que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha desarrollado un sofisticado esquema de contrabando de combustible utilizando lo que expertos llaman una “flota oscura” de buques. Según el reporte, esta red opera con el apoyo de intermediarios y empresas extranjeras que facilitan el transporte marítimo de diésel ilegal, aprovechando rutas marítimas poco vigiladas y con escasa supervisión internacional.
El combustible ingresaría al país de manera clandestina, generando millones de dólares en ganancias para el cártel, consolidando este negocio como uno de los más lucrativos en su estructura criminal en los últimos años. Las autoridades mexicanas y estadounidenses han intensificado la vigilancia de estas operaciones, monitoreando los movimientos de los buques y los actores involucrados para prevenir pérdidas económicas y desmantelar la red de contrabando.
Especialistas en seguridad señalan que este tipo de operaciones refleja la capacidad logística y financiera del CJNG, que ha diversificado sus negocios ilícitos más allá del tráfico de drogas, abarcando combustibles, lavado de dinero y otras actividades delictivas. Además, alertan sobre el riesgo que representa para la economía y la seguridad energética del país, así como para la integridad del mercado legal de combustibles.
Analistas también destacan la necesidad de cooperación internacional entre agencias de seguridad, navales y aduaneras para detener estas operaciones transnacionales, que no solo afectan a México, sino a varios países por donde transitan los buques y cargamentos ilegales.
Este hallazgo pone de relieve cómo los cárteles mexicanos continúan adaptándose a nuevas oportunidades de negocio ilícito, empleando tecnología, logística marítima y redes empresariales para expandir su influencia y consolidar sus ingresos, desafiando a las autoridades nacionales e internacionales.
