El presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó la demolición parcial de la Casa Blanca con el objetivo de construir un nuevo salón de baile, según informaron medios nacionales e internacionales. Esta decisión forma parte de un proyecto de remodelación que busca modernizar algunas áreas del complejo presidencial y ofrecer espacios adecuados para eventos oficiales y recepciones.

La medida ha generado debate entre expertos en arquitectura histórica y críticos de la administración, quienes señalan que cualquier modificación en la residencia oficial debe preservar la integridad histórica del inmueble. Por su parte, la Casa Blanca ha indicado que los trabajos seguirán las normativas vigentes y buscarán mantener la seguridad y funcionalidad del edificio.

El proyecto se suma a otras iniciativas del presidente Trump enfocadas en la renovación de espacios históricos, aunque la decisión de intervenir parcialmente un patrimonio cultural ha generado comentarios encontrados entre legisladores, historiadores y la opinión pública.