Puebla enfrenta un déficit de más de 5 000 trabajadores en el sector salud, lo que impacta directamente a 742 unidades médicas, 54 hospitales y diversos centros de atención en toda la entidad, según datos del IMSS-Bienestar. Esta escasez de personal afecta la calidad de los servicios, aumenta la carga laboral de los trabajadores existentes y limita la capacidad de atención a la población, especialmente en áreas especializadas.

Aunque en los últimos dos años se han incorporado más de 1 300 profesionales, incluyendo médicos especialistas, médicos generales y personal de enfermería, la brecha sigue siendo significativa. Hospitales clave, como el Hospital para la Niñez Poblana, requieren más de 800 plazas adicionales para garantizar la cobertura de sus servicios especializados y atender la creciente demanda de pacientes.

Expertos en salud pública señalan que la falta de personal no solo repercute en la atención directa a los pacientes, sino también en la eficiencia de los hospitales y centros de salud, generando retrasos en diagnósticos, tratamientos y procedimientos críticos. Asimismo, advierten que esta situación puede afectar los indicadores de salud regionales y limitar los programas de prevención y seguimiento médico.

El gobierno estatal y las autoridades del sector salud han iniciado estrategias para atraer y retener talento, incluyendo incentivos económicos, programas de capacitación y mejoras en infraestructura, pero especialistas subrayan que se requieren medidas integrales y de largo plazo para cerrar la brecha y asegurar un sistema de salud más eficiente y accesible para todos los poblanos.