Los hospitales de Puebla han sido blanco recurrente de delitos, acumulando más de 600 carpetas de investigación por robos en la última década. Los ilícitos van desde el hurto de equipo médico, insumos y medicinas, hasta el robo de mobiliario y suministros esenciales, lo que afecta directamente la atención a los pacientes y el funcionamiento general de los centros de salud.

Las autoridades locales y estatales reconocen la vulnerabilidad del sector salud ante la delincuencia y subrayan la necesidad de implementar medidas más estrictas de seguridad. Entre las estrategias propuestas se incluyen la instalación de sistemas de vigilancia más avanzados, control de acceso a áreas sensibles y coordinación con cuerpos de seguridad pública para prevenir y atender incidentes.

Especialistas en gestión hospitalaria señalan que los robos no solo generan pérdidas económicas significativas, sino que también ponen en riesgo la salud de los pacientes y la operatividad de los servicios médicos, afectando la confianza de la población en el sistema de salud. Asimismo, destacan la importancia de fortalecer protocolos internos de seguridad y capacitar al personal para la prevención de robos, con el fin de proteger tanto a los trabajadores como a quienes acuden a los hospitales en busca de atención.

El panorama evidencia la urgencia de políticas públicas que garanticen la protección de los centros de salud y aseguren que los pacientes reciban servicios de calidad en un entorno seguro.