
La contaminación en Puebla está dejando graves secuelas en quienes pasan más horas al volante. Choferes del transporte público denuncian que el aire que respiran diariamente está tan saturado de partículas contaminantes que sus pulmones “están peor que si fumaran”. Entre el tráfico constante, el humo de los vehículos y las altas temperaturas, muchos conductores aseguran padecer tos crónica, fatiga y dolores de cabeza como consecuencia directa de la mala calidad del aire.
De acuerdo con especialistas en salud ambiental, los niveles de contaminación en varias zonas urbanas de la capital poblana superan con frecuencia los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La exposición prolongada a estos contaminantes puede provocar enfermedades respiratorias, cardiovasculares y neurológicas, afectando no solo a los trabajadores del volante, sino a toda la población.
A pesar de las alertas ambientales y los estudios que evidencian el deterioro de la calidad del aire, el problema continúa pasando desapercibido. Los choferes aseguran que carecen de medidas de protección adecuadas y que deben laborar largas jornadas en condiciones que ponen en riesgo su salud. Expertos advierten que, sin acciones urgentes para reducir las emisiones y mejorar la movilidad, las consecuencias podrían ser irreversibles tanto para la salud pública como para el medio ambiente.
