Según estudio del CEEY, la inclusión financiera familiar es clave para la movilidad social, aunque especialistas advierten que se necesitan empleos formales y políticas públicas que reduzcan la desigualdad estructural.

Contar con padres que tienen acceso al sistema financiero multiplica por 3.3 las posibilidades de que sus hijos mejoren su situación económica, reveló el más reciente informe del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) sobre Movilidad Social en México 2025. No obstante, especialistas advierten que la educación financiera por sí sola no garantiza la movilidad social sin empleos formales, servicios públicos de calidad y condiciones que reduzcan la desigualdad estructural.

La Herencia de la Inclusión Financiera

De acuerdo con el CEEY, el acceso a servicios financieros depende significativamente del origen familiar, creando un ciclo donde la exclusión financiera se hereda generacionalmente. Los datos de la Encuesta ESRU de Movilidad Social en México 2023 muestran que, entre las personas en condiciones de pobreza, 13 de cada 100 cuyos padres tuvieron algún producto financiero lograron ascender a un grupo económico más próspero, en contraste con apenas 4 de cada 100 cuyas familias estuvieron excluidas del sistema.

“Quienes provienen de hogares con acceso a diversos productos financieros tienen al menos 3.3 veces más probabilidades de mejorar su situación económica”, concluyó el informe.

Brechas Persistentes: Mujeres y Regiones

El estudio identificó importantes desigualdades en la movilidad social:

  • Género: 67% de las mujeres no logra concretar la movilidad social, mientras que más de la mitad de los hombres sí lo hace.
  • Región: El 54% de los hogares del centro del país -región que incluye a Puebla- vive sin inclusión financiera, contrastando con el norte-occidente que presenta menor desigualdad.
  • Educación: Las personas con menor escolaridad se encuentran mayormente excluidas del sistema financiero.

Expertos: Se Necesita Más Que Educación Financiera

Samuel Ortiz Velásquez, doctor en Economía por la UNAM, señaló que la población en marginación “vive al día y no está en condiciones de planeación financiera”. Subrayó que, con 6 de cada 10 mexicanos trabajando en la informalidad, “la movilidad social no depende únicamente de la educación financiera”, sino que se requieren políticas públicas que generen empleos formales con prestaciones sociales.

Miguel Calderón Chelius, sociólogo por el Colmex y catedrático de la Ibero Puebla, fue más allá: “Es como dar clases de manejo a alguien que no tiene coche: puede aprender a conducir, pero no le servirá de mucho. La gran barrera es tener el coche. Aquí, la gran barrera es tener recursos”.

Propuestas Para Romper el Ciclo

El CEEY propone que el sistema educativo nacional incluya conocimientos financieros en sus programas generales. No obstante, los expertos coinciden en que esto debe complementarse con:

  • Generación de empleos formales con salarios dignos
  • Políticas redistributivas que beneficien a los más marginados
  • Acceso a servicios de salud y educación de calidad
  • Programas de inclusión financiera que vayan más allá de la bancarización de apoyos sociales

Mientras Puebla redujo en 21% su población en pobreza entre 2022 y 2024, según datos del Inegi basados en mediciones del Coneval, el desafío sigue siendo romper con la transmisión intergeneracional de la desigualdad, donde la inclusión financiera familiar juega un papel determinante, pero no suficiente.