
• La Secretaría de Salud estatal aplicará 426 mil dosis dirigidas a grupos vulnerables, suficientes para apenas el 6.47% de la población poblana.
• Encuesta revela que desinformación, falta de tiempo y escepticismo afectan la cobertura vacunal entre jóvenes, mientras adultos mayores mantienen alta adherencia por prevención.
Cobertura limitada para grupos prioritarios
Cuatro años después del inicio de la pandemia por COVID-19, el interés por la vacunación muestra signos de debilitamiento en la capital poblana. Factores como desinformación sobre puntos de aplicación, falta de tiempo y disponibilidad limitada de antígenos están impactando la adherencia vacunal, especialmente entre la población joven, según un sondeo realizado con residentes de la ciudad.
La Secretaría de Salud de Puebla ha iniciado una jornada de vacunación que contempla la aplicación de 426 mil dosis contra COVID-19, cantidad que alcanzaría para cubrir únicamente al 6.47% de la población total del estado. La campaña está dirigida prioritariamente a personas embarazadas, personal de salud, adultos mayores de 60 años, niños de seis meses a cuatro años con comorbilidades, y población de 5 a 59 años con condiciones de riesgo.

Brecha generacional en adherencia vacunal
En un sondeo realizado entre residentes de la capital de 19 a 75 años, solo 9 de 24 encuestados afirmaron haberse vacunado en la jornada actual. Entre quienes sí recibieron la dosis, predominan adultos mayores de 56 a 75 años, mientras solo dos jóvenes de 21 y 22 años reportaron haberse inmunizado.
“Si no, ya no estuviéramos aquí”, afirmó Luz María, comerciante de 71 años, reflejando la confianza en la vacunación entre la población de mayor edad. “Es por prevención, no hay que esperar a que la enfermedad nos ataque”, añadió Romero, de 73 años.

Desinformación y logística como barreras principales
Entre los no vacunados que sí confían en los antígenos (11 personas), la mayoría son jóvenes de 19 a 30 años que reconocen la importancia de la vacunación pero citan obstáculos prácticos.
“Había estado fuera del país y no he tenido tiempo”, comentó Brian de 30 años. “No sé de ninguna campaña y tampoco estoy muy seguro de si sea necesario que me aplique otra dosis”, compartió Daniel, de 24 años. “Yo no me he enterado de ninguna campaña”, sostuvo Denise Ramírez, de 22 años.
Entre adultos mayores no vacunados, Alfonso y Alicia (72 y 73 años) reportaron falta de vacunas en su clínica del IMSS, donde les informaron que podrían vacunarse después de 15 días.

Escepticismo y experiencias adversas persistentes
Cuatro encuestados manifestaron abstenerse completamente de la vacunación por desconfianza. Miguel Martínez, de 46 años, afirmó: “Dejé de vacunarme porque mucha gente que lo hace se ha muerto (…) mejor uso cubrebocas y me lavo las manos todos los días”.
Valeria Lara, de 21 años, argumentó tener “las defensas necesarias” y consideró que “el virus ya no es letal”. Dos personas más de 58 y 49 años reportaron evitar la vacunación tras experimentar efectos secundarios severos con dosis anteriores.
Llamado a fortalecer comunicación y acceso
La situación evidencia la necesidad de intensificar las estrategias de comunicación sobre puntos y horarios de vacunación, particularmente dirigidas a población joven, así como garantizar el abasto suficiente en unidades médicas para todos los grupos de riesgo.
Las autoridades de salud mantienen la recomendación de completar esquemas de vacunación, especialmente en temporada invernal cuando suelen incrementarse los casos respiratorios.
