
La Fiscalía de Milán ha abierto una investigación formal por las denuncias que señalan que ciudadanos italianos y de otras nacionalidades habrían participado en presuntos “safaris de francotiradores” durante el conflicto en Bosnia-Herzegovina a principios de los años 90, según informaron fuentes judiciales.
Las acusaciones, presentadas inicialmente por el periodista y novelista Ezio Gavazzeni, sostienen que individuos adinerados pagaron sumas elevadas –que habrían alcanzado los 100.000 euros– para disparar contra civiles en la ciudad sitiada de Sarajevo desde posiciones controladas por las fuerzas serbobosnias.
Contexto del caso y testimonios clave
De acuerdo con la denuncia, estas actividades –descritas como “cacería humana”– habrían tenido lugar entre 1992 y 1995, período en el que Sarajevo sufrió un asedio prolongado que causó más de 11,000 víctimas mortales. Testimonios incluidos en la investigación, como el del ex oficial de inteligencia militar bosnio Edin Subašić, sugieren la existencia de una tarifa diferenciada según el tipo de víctima.
La investigación judicial, a cargo del fiscal antiterrorista Alessandro Gobbis, se apoya también en el testimonio de John Jordan, bombero estadounidense que prestó servicios en Sarajevo durante la guerra y que declaró haber observado a extranjeros con equipamiento y comportamiento atípico en las líneas de combate.

Posible intervención de inteligencia militar italiana
Según documentación presentada, los servicios de inteligencia bosnios habrían alertado al entonces SISMI –servicio de inteligencia militar italiano– a inicios de 1994. La respuesta de la agencia italiana habría indicado que, tras identificar que los presuntos participantes viajaban desde la ciudad de Trieste, se logró “poner fin” a estas actividades. Sin embargo, no se habría facilitado información sobre identidades de los implicados.

Origen de la investigación actual
El caso fue reabierto tras la publicación del documental “Sarajevo Safari” (2022), del director esloveno Miran Zupanič. La Fiscalía de Milán ha solicitado formalmente acceso a testimonios ante el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y a documentos del antiguo SISMI.
Aunque una investigación paralela en Bosnia-Herzegovina parece haberse estancado, las autoridades judiciales italianas proceden ahora con la identificación de testigos y posibles responsables, en un esfuerzo por esclarecer uno de los episodios más oscuros de la guerra de Bosnia.

