
La Selección Mexicana Sub-17 se despidió del Mundial luego de sufrir una dura derrota por 0-5 ante Portugal en los octavos de final. El partido, marcado por la superioridad ofensiva del equipo europeo, terminó con ventaja clara a favor de los lusos, que aprovecharon sus oportunidades para marcar con contundencia a lo largo del encuentro. Para México, el resultado representa una eliminación temprana tras haber mostrado un rendimiento más competitivo en fases anteriores.
El encuentro también tuvo momentos polémicos para el Tri: José Navarro fue expulsado al minuto 34 por una falta considerada como conducta violenta, lo que dejó a México en desventaja numérica desde temprano. Más adelante, el portero Santiago López fue expulsado en los minutos finales, lo que añadió un componente de crisis emocional y táctica para el equipo juvenil.
Previamente al partido, México llegó con tres ausencias importantes. Gael García, Karin Hernández y José Mancilla no pudieron alinearse debido a la acumulación de tarjetas amarillas, lo cual mermó la estructura de la plantilla. Estas bajas fueron señaladas por la prensa como factor relevante, ya que limitaban la capacidad del equipo para competir en todas sus líneas con la fuerza que requiere una instancia decisiva como los octavos.
La eliminación pone fin a la participación mexicana en este Mundial Sub-17, evidenciando la necesidad de reforzar ciertos aspectos defensivos y emocionales en su proceso de formación juvenil. A pesar de los logros anteriores, el golpe futbolístico será analizado por el cuerpo técnico y la federación para proyectar mejoras de cara a futuros torneos.
