Peter Thorne, subdirector del Sistema Mundial de Observación del Clima, alerta que sin financiamiento adicional el programa cerrará en 2027, afectando pronósticos meteorológicos y estudios climáticos.

El sistema global de monitoreo climático enfrenta su mayor crisis en tres décadas debido a recortes presupuestarios en los programas satelitales de Estados Unidos, advirtió Peter Thorne, especialista en clima de la Universidad de Maynooth y subdirector del Sistema Mundial de Observación del Clima (GCOS), programa respaldado por la ONU.

“En 30 años en este campo, siempre hemos visto mejoras graduales. Esta es posiblemente la primera vez que nos enfrentamos a un retroceso en nuestras capacidades de monitoreo, justo cuando más lo necesitamos”, declaró Thorne a AFP.

Impacto inmediato y global

La reducción presupuestaria ya muestra efectos concretos: entre 13% y 16% menos globos sonda se lanzan en Estados Unidos, afectando pronósticos meteorológicos no solo en América, sino también en Europa y Asia.

“Las previsiones para América dependen críticamente del lanzamiento de globos en Japón o Singapur. Necesitamos un sistema coordinado de observación y cooperación global”, explicó Thorne.

Riesgo de apagón informativo

Las propuestas presupuestarias actuales supondrían la eliminación de capacidades futuras de la NASA y reducciones significativas en los satélites de la NOAA, según el experto.

“Muchas misiones de la NASA no tienen equivalente en la Agencia Espacial Europea, Japón, India o China. Estas observaciones se perderán para siempre, son conocimientos que nunca recuperaremos”, alertó.

Estados Unidos contribuye actualmente con aproximadamente el 50% del programa de boyas Argo, que diagnostica hacia dónde se dirige el 90% del calor en el sistema terrestre. También mantiene la red de boyas fijas en el Pacífico, cruciales para el monitoreo de fenómenos como El Niño y para pronósticos estacionales que afectan decisiones agrícolas en África y regiones tropicales.

Sin reemplazo inmediato

Thorne destacó que incluso si otras agencias espaciales intentaran reemplazar los satélites estadounidenses, el proceso tomaría entre 10 y 15 años, creando brechas de décadas en la observación terrestre.

El Sistema Mundial de Observación del Clima cerrará sus puertas a finales de 2027 si no recibe financiamiento adicional, dejando al mundo literalmente “a oscuras” en la comprensión del sistema que sustenta la vida en el planeta.

La advertencia fue compartida durante la COP30 en Brasil, donde una comisión técnica destacó “la importancia vital” de estos datos para la lucha contra el cambio climático.