A pocos meses del Mundial 2026, ha surgido una preocupación significativa: los alrededores del Estadio Azteca carecen de hospedaje tradicional. De los siete alojamientos cercanos al emblemático coloso, seis son moteles o “hoteles de paso”, diseñados para estancias breves y no para turistas que buscan hospedarse días enteros. Esta limitación podría representar un obstáculo logístico importante para los visitantes del torneo.

Este déficit estructural de alojamiento turístico plantea dificultades para las delegaciones, aficionados y medios internacionales que planean asistir a eventos en el estadio. Hospedarse lejos de la zona implica traslados mayores, mayor tiempo de desplazamiento y una experiencia menos cómoda para quienes asistirán a los partidos. Además, la oferta hotelera actual no se ajusta al perfil del visitante típico de una Copa del Mundo.

La situación se agrava dado que los planes de desarrollo inmobiliario que incluían la construcción de un gran hotel y centro comercial junto al estadio no se concretaron. Algunas propuestas previas fueron descartadas por las autoridades o no avanzaron, lo que dejó sin alternativa la expansión hotelera en la zona. Sin esas inversiones, el entorno del Azteca seguirá sin contar con plazas hoteleras convencionales.

Expertos en turismo y urbanismo han advertido que sin un plan integral de alojamiento, la derrama económica que se esperaba generar con el Mundial podría reducirse. Reclaman que se elabore una estrategia para aprovechar el flujo turístico, mejorar la infraestructura local y coordinar transporte para mitigar los efectos de esta carencia. El reto para las autoridades es crear soluciones que respondan tanto a la demanda global como a las necesidades de la población local.