
La implementación de la ciclovía en el corredor de la 9 Sur de la ciudad de Puebla ha generado un punto de conflicto en la convivencia de distintos modos de transporte, según reportan usuarios. La ubicación del carril confinado para bicicletas junto a las paradas de transporte público ha creado una situación que dificulta el ascenso y descenso de los pasajeros.
El diseño actual obliga a los usuarios del transporte colectivo a cruzar la ciclovía para abordar las unidades. Esto los sitúa en un dilema: esperar a que pase el flujo de ciclistas y arriesgarse a que el autobús no espere, o cruzar de manera apresurada, exponiéndose a un posible accidente con los vehículos no motorizados.
Problemática en horas pico
La situación se intensifica durante las horas de mayor afluencia. Testimonios de usuarios recabados en el sitio señalan que los conductores de algunas rutas, ante la dificultad para detenerse de manera segura y la falta de espacio para maniobrar, optan por no recoger pasaje y continuar su recorrido. Esto incrementa los tiempos de espera para los ciudadanos, quienes en algunos casos reportan esperas de hasta media hora.
Por otro lado, los peatones señalan que muchos ciclistas no reducen la velocidad al aproximarse a las paradas, aun cuando es evidente que una persona intenta acceder al transporte. Esta dinámica ha generado roces entre ambos grupos y expone una falta de regulación en la intermodalidad.
Testimonios ciudadanos
Ciudadanas como María del Rayo, usuaria de la Ruta 11, relatan la complicación constante que representa intentar subir a su unidad mientras esquiva bicicletas y patines eléctricos. “Los conductores del transporte público no esperan, obligándola a esperar otra unidad”, explicó.
En un caso similar, Elizabeth, quien usa diariamente la Ruta 12A, afirmó que los ciclistas frecuentemente no ceden el paso. “Una está parada y, aunque ven que va a pasar, no respetan”, acusó.
La situación descrita evidencia un desafío en la planeación urbana y la convivencia vial, donde la seguridad y accesibilidad de peatones, ciclistas y usuarios del transporte público requieren de una solución integral que priorice la seguridad de todos.
