La comunidad de San Pedro Benito Juárez, en Atlixco, celebró la tercera edición de su Feria del Aguacate con una destacada participación de productores locales, artesanos y cocineras tradicionales. Más de 250 personas vinculadas al cultivo, procesamiento y venta del fruto se dieron cita para exhibir aguacates, productos derivados y platillos regionales. La feria se concibió como una plataforma para visibilizar el trabajo agrícola local, promover los cultivos orgánicos y ofrecer a los visitantes la oportunidad de conocer la calidad del aguacate cultivado en la región.

Durante la jornada, los asistentes disfrutaron de un mercado de productos frescos, aceites, cremas, salsas y preparación de platillos con aguacate, además de contar con espacios de artesanía, actividades culturales y música en vivo. También se organizaron recorridos guiados por plantíos cercanos ubicados en los alrededores del volcán Popocatépetl, lo que permitió a visitantes conocer los procesos agrícolas y apreciar el entorno natural de la zona. Esta combinación de cultura, agroindustria y turismo rural fortaleció la identidad comunitaria y resaltó el valor del campo atlixquense.

Las autoridades municipales, productores y organizadores destacaron que la feria representa una oportunidad para dinamizar la economía local. Al ofrecer venta directa y dar a conocer productos con valor agregado, las familias dedicadas al cultivo del aguacate pueden mejorar sus ingresos. Además, la feria contribuye a la proyección del fruto más allá de la región, impulsando su comercialización en otros estados y promoviendo a Atlixco como un referente de producción agrícola de calidad.

Este evento refuerza el vínculo entre comunidad, agricultura y desarrollo sostenible. Con técnicas agroecológicas, respeto por el medio ambiente y cuidado del suelo, San Pedro Benito Juárez afirma su compromiso con una producción responsable. La Feria del Aguacate se consolida no solo como una celebración anual, sino como un espacio de desarrollo social, económico y cultural que busca mantener viva la tradición rural y alentar nuevas generaciones a continuar con el cultivo del fruto que distingue a la región.