
El peso mexicano alcanzó este jueves su nivel más apreciado en 17 meses, cotizando alrededor de 18 unidades por dólar estadounidense, según datos del mercado. Este fortalecimiento, el más significativo desde julio de 2024, se produce tras el tercer recorte consecutivo de tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.
De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), el tipo de cambio no operaba por debajo de la barrera de los 18 pesos desde el 22 de julio de 2024. Esta apreciación contrasta con las expectativas medias de los especialistas consultados por Banxico, quienes, en su encuesta de noviembre, proyectaban un tipo de cambio promedio de 18.71 pesos para diciembre de 2025.
La Fed y el dólar débil impulsan el “super peso”
El principal motor detrás de la fortaleza del peso ha sido el debilitamiento generalizado del dólar a nivel internacional, fenómeno acelerado tras la decisión de política monetaria de la Fed.
El miércoles 10 de diciembre, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) recortó la tasa de interés de referencia en 25 puntos base, dejándola en un rango de entre 3.50% y 3.75%. Esta fue la tercera reducción consecutiva en 2025 y se produjo en medio de un marcado desacuerdo interno en el organismo, con tres votos en contra de la decisión.
El presidente de la Fed, Jerome Powell, indicó que la inflación en Estados Unidos se ha mantenido “algo elevada” debido al impacto de los aranceles. Sin embargo, su optimismo sobre que las presiones inflacionarias podrían contenerse, junto con la expectativa de un cambio en la dirección del banco central en mayo de 2026, reforzó entre los inversionistas la posibilidad de más recortes de tasas el próximo año, lo que continúa presionando a la baja al dólar.
Factores internos: economía resiliente y política monetaria atractiva
Expertos económicos destacan que el desempeño del peso no responde únicamente a factores externos. Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis de Grupo Financiero Monex, señaló que la fortaleza de la moneda es resultado de una combinación de demanda por activos mexicanos y resiliencia de la economía local.
Contrario a pronósticos internacionales que anticipaban una recesión para México en 2025, diversos indicadores económicos han mostrado solidez, sosteniendo el atractivo de la moneda. A ello se suma la política monetaria de Banxico, que ha realizado recortes de tasas manteniendo un diferencial atractivo para los inversionistas internacionales en comparación con otros mercados emergentes. Esta combinación, junto con una baja volatilidad del tipo de cambio, ha fortalecido el atractivo del carry trade, posicionando al peso entre las monedas emergentes más apreciadas del año.
En el frente comercial, aunque el sector automotriz se ha desacelerado, otros segmentos manufactureros —como las exportaciones de computadoras, que alcanzaron máximos históricos— han compensado el retroceso, aportando dinamismo.
Perspectivas y riesgos en el horizonte
Los analistas consideran que, con un dólar débil, un diferencial de tasas favorable y volatilidad contenida, el escenario base permite anticipar que el peso podría mantenerse cerca de las 18 unidades en el corto plazo. Sin embargo, el futuro de la cotización dependerá críticamente de la evolución de la inflación en México y Estados Unidos, así como del ritmo de los próximos recortes de la Fed.
El panorama no está exento de riesgos. Por un lado, la aprobación de aranceles estadounidenses a exportaciones chinas, que entrarán en vigor el próximo año, ha limitado las ganancias del peso y representa un factor de presión. Por otro, la inflación en México podría enfrentar presiones en 2026 por un aumento esperado en el consumo, vinculado a eventos como el Mundial de la FIFA, lo que podría complicar el objetivo de Banxico de converger al 3%.
Esta apreciación histórica del peso ofrece un entorno de mayor estabilidad cambiaria para la economía mexicana, aunque mantiene a las autoridades y al mercado atentos a los desarrollos monetarios y geopolíticos que definirán la trayectoria de la moneda en 2026.
