Demócratas difundieron fotografías en las que se observa a Donald Trump rodeado de mujeres en la mansión de Jeffrey Epstein, material que habría sido recuperado recientemente durante investigaciones vinculadas al caso. Las imágenes reavivaron el escándalo y colocaron nuevamente bajo escrutinio los vínculos entre figuras políticas y el círculo del fallecido financiero.

La publicación detonó un debate inmediato en Washington, donde legisladores demócratas argumentaron que las fotos constituyen elementos relevantes para entender la relación entre Trump y Epstein, así como el contexto de las actividades que se desarrollaban en la propiedad.

Aliados del expresidente rechazaron la divulgación del material, calificándola como un movimiento político destinado a influir en la opinión pública antes de decisiones clave en el escenario estadounidense. Afirmaron que se trata de un intento por desacreditarlo sin aportar pruebas concluyentes de conducta indebida.

El tema continúa escalando en la esfera pública, generando presión para que se aclaren los alcances y la procedencia del material difundido, mientras analistas advierten que su impacto podría extenderse a discusiones más amplias sobre responsabilidad y transparencia en figuras de alto perfil.