El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China expresó su firme rechazo a las sanciones unilaterales impuestas por los Estados Unidos contra seis buques petroleros, entre los que se incluyen embarcaciones de bandera hongkonesa. Estas medidas se dan en el contexto de la reciente incautación de un petrolero venezolano en aguas cercanas a ese país sudamericano.

El portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, declaró la oposición de Beijing a lo que calificó como medidas “carentes de fundamento en el derecho internacional y no autorizadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”. En conferencia de prensa, subrayó que tales acciones representan una práctica de “jurisdicción de brazo largo” que viola los principios básicos del orden jurídico internacional y el derecho internacional consuetudinario.

El vocero reiteró la postura constante de China en contra del uso abusivo de sanciones como herramienta de presión política o económica, abogando por la resolución de diferencias entre países a través del diálogo y la cooperación sobre la base del respeto mutuo y la igualdad soberana.

La declaración del gobierno chino se enmarca en su postura histórica de rechazo a las injerencias externas en los asuntos internos de otros estados. En relación específica con Venezuela, China ha manifestado en múltiples ocasiones su oposición a la presión militar y económica ejercida contra el gobierno de Caracas, reafirmando los principios de no intervención y respeto a la soberanía nacional.

Beijing y Caracas mantienen una “Asociación Estratégica a Toda Prueba y Todo Tiempo”, y China ha expresado su apoyo a los esfuerzos del gobierno venezolano por proteger su soberanía, seguridad nacional y estabilidad social. Esta declaración coincide con un reciente anuncio del gobierno estadounidense sobre el cierre del espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela, medida que ha sido criticada por el presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien denunció previamente las acciones contra el buque petrolero como un acto de “piratería naval criminal”.

China hizo un llamado a todas las partes a actuar con prudencia, respetar las normas del derecho internacional y contribuir a la paz y la estabilidad regional.