La enfermedad marcó un punto de quiebre en la vida de Dinorah, quien perdió la custodia de sus hijos tras enfrentar un proceso legal que, asegura, estuvo lleno de irregularidades. La situación se desarrolló en un contexto de vulnerabilidad física y emocional, lo que, según su testimonio, influyó de manera determinante en las resoluciones judiciales en su contra.

Desde los juzgados, Dinorah denuncia ser víctima de violencia vicaria, una forma de agresión en la que los hijos son utilizados como medio para causar daño emocional a la madre. Este tipo de violencia no solo profundiza el impacto psicológico, sino que también prolonga el conflicto familiar y coloca a niñas y niños en el centro de disputas legales que afectan su estabilidad y desarrollo.

El caso ha puesto sobre la mesa la manera en que el sistema judicial aborda conflictos donde convergen temas de salud, custodia y violencia de género. Organizaciones civiles y especialistas advierten sobre la urgencia de visibilizar la violencia vicaria y de garantizar procesos con perspectiva de derechos humanos, en los que se priorice el interés superior de la niñez y se eviten decisiones que revictimicen a las madres.