El programa de manejo del Área Natural Protegida (ANP) donde se ubica Calica, en Quintana Roo, sigue pendiente de aprobación, a pesar de que el decreto que establece su protección fue emitido en 2022. La ausencia de este programa de manejo dificulta la definición de límites claros para el uso del suelo, la conservación de la biodiversidad y la regulación de posibles actividades turísticas o industriales en la zona.

Actualmente, el gobierno federal mantiene negociaciones con la empresa Vulcan Materials Company, propietaria de Calica, con el objetivo de definir el futuro del predio. Entre las alternativas que se analizan se encuentran proyectos ecoturísticos o iniciativas de restauración ambiental que garanticen la preservación de los ecosistemas locales.

Especialistas en medio ambiente advierten que, sin un programa de manejo formal, el área protegida se encuentra en una situación legal y ecológica incierta, lo que podría generar impactos negativos en la flora y fauna de la región. Asimismo, señalan que la regulación tardía puede complicar la implementación de medidas de conservación efectivas y la planificación de actividades sostenibles que beneficien tanto al entorno natural como a las comunidades locales.