La comunidad científica internacional se encuentra conmocionada por la muerte violenta de Nuno F. G. Loureiro, profesor y director del Plasma Science and Fusion Center (PSFC) del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ocurrida la semana pasada.

El lamentable suceso tuvo lugar la noche del lunes 15 de diciembre de 2025. Alrededor de las 20:30 horas, la policía de Brookline, un suburbio de Boston, recibió una llamada de emergencia reportando disparos en la residencia del profesor Loureiro. Al llegar al lugar, los oficiales encontraron al científico de 47 años con heridas de bala. Fue trasladado de urgencia a un hospital, donde falleció la mañana del martes 16 de diciembre.

En un principio, las autoridades iniciaron una investigación activa sin sospechosos detenidos. Sin embargo, el desarrollo del caso tomó un giro significativo el jueves 18 de diciembre. En una rueda de prensa, la fiscal federal de Massachusetts, Leah Foley, informó que Claudio Neves Valente, un ciudadano portugués de 48 años, era el principal sospechoso del asesinato. Además, se le vinculó con el tiroteo ocurrido días antes, el 13 de diciembre, en la Universidad de Brown, que dejó dos estudiantes muertos y nueve heridos. Sorprendentemente, Neves Valente fue hallado muerto por una herida de bala autoinfligida en una unidad de almacenamiento en Salem, New Hampshire, el mismo 18 de diciembre, cerrando así la posibilidad de un juicio.

La investigación estableció un vínculo académico pasado entre la víctima y el sospechoso. Ambos habían cursado el mismo programa de estudios en el Instituto Superior Técnico (IST) de Lisboa, Portugal, entre 1995 y el año 2000. Este dato ha añadido una capa de incógnita sobre los posibles motivos detrás del crimen, que las autoridades aún no han esclarecido públicamente.

La pérdida del profesor Loureiro es descrita como “impactante” y “irreparable” para el mundo científico. Recién nombrado director del PSFC en mayo de 2024, Loureiro lideraba un centro con más de 250 investigadores dedicados a uno de los desafíos tecnológicos más ambiciosos de nuestro tiempo: el desarrollo de la energía de fusión nuclear, una fuente potencial de energía limpia y prácticamente ilimitada. Su trabajo teórico sobre la física de los plasmas, las turbulencias magnéticas y fenómenos astrofísicos como las erupciones solares, fue fundamental para el diseño de futuros reactores de fusión.

Su excelencia fue ampliamente reconocida. A principios de 2025, estuvo entre los 11 profesores del MIT que recibieron el Premio Presidencial para Investigadores Jóvenes en Ciencia e Ingeniería (PECASE) de manos del entonces presidente Joe Biden. También fue galardonado con premios como el Thomas H. Stix de la Sociedad Estadounidense de Física y una Beca de la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF CAREER).

Originario de Viseu, Portugal, Loureiro obtuvo su doctorado en el Imperial College de Londres en 2005 y se incorporó al MIT en 2016 tras realizar investigaciones en el Instituto de Plasmas y Fusión Nuclear de Lisboa y en el Laboratorio de Física del Plasma de Princeton. Descrito por colegas como una persona “brillante”, “compasiva” y un “mentor inspirador”, deja atrás a su esposa, Ines, y a sus tres hijos.

El MIT ha expresado sus más profundas condolencias a la familia y ha activado mecanismos de apoyo para estudiantes y colegas afectados por esta trágica pérdida. La comunidad científica pierde no solo a una mente excepcional, sino a un líder visionario en la búsqueda de soluciones energéticas para el futuro.