Ante el aumento de riesgos en la autopista México-Puebla, transportistas y automovilistas han comenzado a modificar sus rutinas para desplazarse con mayor seguridad. Viajar solo de día, avanzar sin detenerse y mantener una velocidad constante se han convertido en reglas no escritas para reducir la exposición a asaltos y agresiones en los tramos más peligrosos. Estas prácticas, que antes eran vistas como medidas excepcionales, hoy forman parte de una dinámica cotidiana que busca minimizar la vulnerabilidad de quienes transitan por esta vía.

Este nuevo esquema de movilidad incluye vigilancia extrema, coordinación constante entre conductores y una planificación más precisa de las rutas, especialmente en horarios considerados de mayor riesgo. Algunos transportistas incluso han optado por viajar en convoy y mantener comunicación permanente mediante aplicaciones de mensajería o radiofrecuencias para alertar sobre cualquier incidente en tiempo real.

Aunque estas medidas no son oficiales, ya están transformando por completo la manera de circular en una de las carreteras más transitadas del país. Conductores señalan que se trata de una estrategia provisional mientras exigen mayor presencia policial, operativos más eficaces y acciones que garanticen la seguridad en el corredor. Sin embargo, reconocen que adoptar estas “nuevas reglas” se ha vuelto indispensable para reducir riesgos, al menos mientras la situación no mejore y las autoridades refuercen las condiciones de protección en la zona.