
El subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath, señaló que el deterioro observado en la inflación subyacente obliga a modificar el mensaje de política monetaria de la institución, dejando de anticipar recortes adicionales a la tasa de interés en el corto plazo.
Durante el análisis de la última decisión de política monetaria, Heath destacó que el problema fundamental de la inflación subyacente “aún no se ha resuelto”, al mantenerse por encima del 4.20% con incrementos al margen. Subrayó la necesidad de reconocer explícitamente las señales de deterioro en este componente, que excluye productos de alta volatilidad.
El funcionario hizo especial énfasis en el aumento de las expectativas inflacionarias tanto para el cierre de 2025 como para 2026. Ante la ausencia de indicios que confirmen una convergencia hacia la meta del 3% en el horizonte previsto, Heath enfatizó que “nuestra guía prospectiva debe dejar de señalizar una reducción adicional en la tasa objetivo”.
En la decisión de política monetaria del 6 de noviembre de 2025, Heath fue el único integrante de la Junta de Gobierno que votó por mantener la tasa de interés en 7.50%, mientras que el resto de los miembros aprobó un tercer recorte consecutivo de 25 puntos base, llevando la tasa a 7.25%.
Los miembros de Banxico coincidieron en que el principal reto para la institución sigue siendo evitar un desanclaje de las expectativas de inflación, condición necesaria para alcanzar la convergencia hacia la meta puntual del 3%. Señalaron que una postura monetaria neutral “no es consistente con una inflación subyacente persistentemente alta y expectativas por encima de la meta”.
La institución mantendrá una posición cautelosa hasta contar con evidencia clara de que se alcanzará el objetivo inflacionario, priorizando la estabilidad de precios en un contexto de presiones persistentes y revisiones al alza en las expectativas económicas.
