El Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) registró en diciembre un aumento del 2,7%, lo que llevó a una inflación interanual del 31,8% para el 2025. Este dato, que funciona como un indicador adelantado de la inflación nacional, se conoce en un contexto económico marcado por la tensión entre los ajustes en tarifas y combustibles, la caída del poder adquisitivo y el inminente cambio en la metodología oficial de medición a nivel nacional.

El gobierno nacional mantiene un discurso de estabilización de precios, mientras que analistas privados proyectan para el país una inflación del 20,1% para 2026, una cifra que duplicaría la meta oficial del 10,1% establecida en el presupuesto.

Aumentos claves en diciembre

Según el informe del IPCBA, cuatro divisiones explicaron más de dos tercios del incremento mensual del 2,7%, aportando 1,91 puntos porcentuales. La distribución de los aumentos muestra una presión continua sobre los costos básicos de los hogares:

  • Transporte: Lideró las subas con un 5,5%, impulsado por nuevos ajustes en combustibles y en el valor del boleto de colectivo urbano.
  • Restaurantes y hoteles: Subieron 4,3%, reflejando el traslado de costos al consumo fuera del hogar, en un contexto donde los salarios pierden frente a los precios.
  • Alimentos y bebidas no alcohólicas: Aumentaron 2,4% en promedio, con un salto destacado del 7,4% en carnes y derivados. Este incremento fue moderado parcialmente por una caída del 5,9% en verduras, tubérculos y legumbres.
  • Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles: Registró un aumento del 2,1%, explicado por los alquileres y los gastos comunes.

Nueva medición nacional a la vista

El dato porteño anticipa lo que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) informará la próxima semana para el nivel nacional. Sin embargo, la expectativa está matizada por un cambio fundamental: el Indec implementará a partir de enero de 2026 una nueva metodología para calcular la inflación.

Este cambio, basado en la actualización de la Encuesta de Gastos de los Hogares, modificará el peso de cada rubro en el índice general para reflejar mejor los hábitos de consumo actuales. Según la información oficial, categorías como Vivienda (pasará de 9.4% a 14.5%) y Transporte (de 11% a 14.3%) ganarán relevancia, mientras que Alimentos y bebidas no alcohólicas reducirán su ponderación del 26.9% al 22.7%. El Indec ha anticipado que estas modificaciones no generarán saltos bruscos en las cifras mensuales, pero permitirán captar con mayor precisión las variaciones en rubros históricamente subrepresentados.

Un contexto de proyecciones divergentes y política cambiaria

El cierre de 2025 con una inflación estimada alrededor del 31% marcaría el nivel más bajo en ocho años. Sin embargo, el camino para 2026 se presenta desafiante. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que consulta a más de 40 economistas, proyecta una inflación anual del 20.1%, duplicando la meta oficial del 10.1% plasmada en el presupuesto.

Los analistas esperan que la inflación mensual se mantenga en enero en torno al 2.0% y continúe un sendero descendente hasta llegar al 1.5% en junio. Este proceso de desaceleración ocurriría en paralelo a un dólar que, según las mismas proyecciones, se movería con moderación: se prevé un tipo de cambio nominal de $1,484.3 para enero y de $1,753 para diciembre de 2026.

La actualización del esquema de bandas cambiarias, que desde enero se mueve al ritmo de la inflación pasada, busca dar previsibilidad, pero también define un marco de ajuste de precios relativos que influirá directamente en la evolución de los índices de precios en los próximos meses.