Transportistas y campesinos se unieron para advertir que mantendrán un paro nacional y bloqueos en carreteras y aduanas hasta obtener una respuesta clara y formal del gobierno. Según reporta El Sol de México, el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano y la Asociación Nacional de Transportistas han impulsado la movilización en al menos 29 estados, mostrando una coordinación inédita entre ambos sectores. La protesta es la culminación de semanas de tensión debido a demandas que, aseguran, no han sido atendidas con seriedad.

Entre las principales exigencias de los manifestantes se encuentran mejores condiciones para el campo, como un precio justo por la tonelada de maíz, así como apoyos para los productores. Asimismo, los transportistas demandan mayor seguridad en las carreteras y la resolución de trámites que, a su juicio, han sido obstruidos por las autoridades. Estas peticiones, según ellos, no son “caprichos”, sino reivindicaciones fundamentales para garantizar la viabilidad económica y social de sus actividades.

La convocatoria para el paro y los bloqueos no es solo una medida de presión: también es un grito de alerta. Si no se logra un compromiso serio por parte del gobierno, los campesinos advierten que las acciones se intensificarán. La toma de aduanas se convierte en una estrategia clave para elevar el costo político de la protesta, ya que puede afectar el comercio internacional y el movimiento de mercancías, lo cual presiona aún más a las autoridades.

En paralelo, algunas voces políticas han reaccionado a la medida. Por ejemplo, el PAN exigió la instalación de una mesa de diálogo urgente para evitar mayores afectaciones. Mientras tanto, los liderazgos del transporte y el campo insisten en la necesidad de un interlocutor dispuesto a negociar sin condiciones. La presión se mantiene: el paro no es solo una demanda económica, sino una demanda de reconocimiento político para sectores que se sienten abandonados.