El gobierno de Canadá anunció una reducción significativa de los aranceles aplicados a los vehículos eléctricos (EV) provenientes de China, al pasar del 100 % al 6.1 %, como parte de un acuerdo bilateral orientado a reactivar y ampliar el comercio entre ambos países. La medida permitirá la importación de hasta 49 mil autos eléctricos al año bajo condiciones preferenciales, con la posibilidad de que el cupo aumente hasta 70 mil unidades en un plazo de cinco años.

De acuerdo con lo informado por autoridades canadienses, la decisión es resultado de negociaciones directas entre el primer ministro de Canadá y representantes del gobierno chino, y busca diversificar la oferta de vehículos eléctricos disponibles en el mercado canadiense, así como reducir costos para los consumidores y acelerar la transición hacia tecnologías de movilidad más limpias.

Funcionarios señalaron que el acuerdo también pretende fortalecer la relación económica bilateral, en un contexto de cambios en las cadenas globales de suministro y de creciente competencia en el sector automotriz eléctrico. Analistas consideran que la apertura al mercado chino podría incrementar la competencia, presionar a la baja los precios y ampliar el acceso a modelos de EV de distintas gamas.

Como parte del entendimiento, China se comprometió a reducir aranceles a productos agrícolas canadienses, entre ellos la semilla de canola, que pasará de enfrentar tarifas elevadas a niveles más competitivos. Esta medida podría beneficiar de manera directa a los exportadores agrícolas de Canadá, uno de los sectores que más ha resentido las tensiones comerciales en años recientes.

Especialistas en comercio internacional interpretan el acuerdo como un intento de Canadá por diversificar sus vínculos comerciales y disminuir su dependencia del mercado estadounidense, al tiempo que construye una relación estratégica con Pekín en sectores clave como la movilidad eléctrica, la agricultura y la transición energética.

Aunque el pacto ha sido recibido con interés por sectores industriales y agrícolas, también ha generado debate interno sobre sus implicaciones para la industria automotriz local, la seguridad económica y la competencia a largo plazo. No obstante, el gobierno canadiense sostiene que la medida responde a una estrategia de apertura controlada, enfocada en fortalecer la economía y posicionar al país en el nuevo escenario del comercio global.