
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que el indicador de confianza del consumidor cerró el mes de diciembre de 2025 en 44.7 puntos, lo que representa una disminución anual de 2.4 puntos. Esta cifra es la más baja registrada para un mes de diciembre desde 2022, reflejando una mayor cautela y pesimismo en los hogares mexicanos frente al entorno económico.
Este indicador, considerado un termómetro clave del ánimo de las familias, integra la evaluación que hacen los ciudadanos tanto de su situación económica actual como de sus expectativas para el futuro.
Un año de tendencia negativa
Durante gran parte de 2025, el indicador mostró una trayectoria descendente continua. Este comportamiento se dio en un contexto caracterizado por un menor dinamismo en la actividad económica nacional, presiones persistentes sobre el poder adquisitivo y el ingreso de los hogares, y un escenario de incertidumbre tanto en el ámbito interno como en el internacional.
El resultado de diciembre fue consecuencia de un deterioro generalizado en la percepción de los consumidores. El componente que registró la caída más pronunciada fue la expectativa sobre la situación económica del país dentro de doce meses, comparada con la actual, el cual se contrajo 6.9 puntos respecto a diciembre de 2024.
Desglose de los componentes
De acuerdo con el informe del Inegi, tres de los cuatro subíndices que componen la medición presentaron retrocesos a tasa anual:
- Expectativa de la economía nacional a un año: Cayó 6.9 puntos.
- Situación económica del país hoy vs. hace un año: Retrocedió 4.3 puntos.
- Situación económica del hogar a futuro: Disminuyó 1.2 puntos.
El único componente que mostró una ligera mejora fue el relacionado con las posibilidades actuales para la compra de bienes duraderos (como muebles y electrodomésticos), comparadas con las de hace un año, el cual avanzó 0.6 puntos.
A pesar de la baja anual, en su comparación mensual directa (diciembre 2025 vs. noviembre 2025), el indicador general registró un incremento marginal de 0.6 puntos.
Contexto y perspectivas
La caída en la confianza del consumidor al cierre de 2025 contrasta con la relativa estabilidad observada en los cierres de años anteriores. Este pesimismo renovado entre las familias podría traducirse en una mayor precaución en el gasto, lo que a su vez influye en el ritmo de la actividad económica interna.
La evolución de este indicador en los primeros meses de 2026 será clave para observar si se consolida una recuperación del ánimo o si persisten los factores que han generado cautela en los consumidores.
