
El investigador de 62 años, con raíces zacatecanas y neoleonesas, trabajó tres décadas en la NASA y hoy lidera proyectos satelitales y de monitoreo volcánico desde la UPAEP.
Charles Galindo Junior es un orgulloso tejano con ascendencia mexicana que encontró en Puebla su hogar después de una trayectoria profesional que lo llevó de las selvas del Amazonas a los laboratorios de la NASA, y finalmente a las aulas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), donde desde 2017 se desempeña como decano de las ingenierías Biomédica, Aeroespacial y Mecatrónica .
Nacido hace 62 años en San Antonio, Texas, Galindo lleva en la sangre la herencia latina de sus ancestros. “Mis abuelos del lado de mi papá son tejanos, y los abuelos del lado de mi mamá son mexicanos, de Zacatecas y Montemorelos, Monterrey. Entonces soy de descendencia mexicana”, señaló en una entrevista reciente .
Un despertar bajo las estrellas que cambió su destino
La historia de Galindo en la ciencia tiene un punto de inflexión inesperado. Siendo muy niño, a finales de la década de los sesenta, su familia se mudó a Ecuador por motivos laborales de su padre. “En Ecuador es donde abrí mis ojos a Latinoamérica y me gustó mucho”, recordó .
De regreso en Estados Unidos, estudió negocios y abogacía en la Universidad Católica de Santa María, en San Antonio, siguiendo los pasos de su padre. Sin embargo, como parte de su formación complementaria, debía cursar una materia del área de ciencias y eligió geología.
“Durante un trabajo de campo, el grupo fue al Cañón de la Peregrina, entre Ciudad Victoria y Ciudad Mante. Dormimos afuera, bajo las estrellas, y dije: yo no quiero estudiar negocios, yo quiero estar bajo las estrellas, estudiando las piedras de la tierra”, relató . Esa noche transformó por completo su vocación.
Al regresar a la ciudad, cambió de carrera a geología. Cuando estaba por terminar sus estudios, surgió una oportunidad en la NASA, pero él no quería regresar a Houston, así que optó por especializarse en exploración petrolera. Durante cinco años trabajó en esa industria y viajó por toda Latinoamérica: México (Campeche), Guatemala, la selva del Amazonas en Perú y Venezuela .
Tres décadas en la NASA: de las piedras lunares a la vida en otros planetas
Hacia 1984, Galindo decidió regresar a Estados Unidos y obtuvo un puesto en el laboratorio lunar de la NASA, en Houston. Durante cuatro años trabajó directamente con las rocas traídas por los astronautas de las misiones Apolo. “Lo que hacía como geólogo era mantener las rocas lunares y trabajar con científicos de todas partes del mundo que venían a estudiarlas. Entonces te puedo decir que, si fuimos a la Luna, sí hay piedras lunares”, comentó con humor .
Posteriormente se incorporó al área de investigación enfocada en estudiar cómo vivir en otros planetas, dentro del programa Advanced Life Support. “Mi parte era hacer suelos para sembrar plantas en el espacio, en la Luna. Después cambió la dirección de la NASA y dijeron: pensemos en otros lugares, en Marte. En ese momento pasé a ser gerente del laboratorio de astrobiología”, explicó .
Durante su tiempo en Houston, Galindo trabajó activamente con la comunidad latina para apoyar a jóvenes interesados en continuar sus estudios. Fue en ese contexto que conoció al astronauta mexicano José Hernández Moreno, quien en ese entonces era ingeniero en un laboratorio mexicano. Hernández intentó en doce ocasiones ser seleccionado como astronauta, mejorando cada vez sus capacidades, hasta que finalmente lo logró. La amistad y colaboración entre ambos se mantuvo a lo largo de los años .
El encuentro con México y la llegada a Puebla
A través de proyectos de colaboración con universidades, Galindo conoció la UPAEP. Junto con José Hernández, comenzaron a desarrollar un proyecto de globos de gran altitud, lo que eventualmente daría paso al proyecto del nanosatélite AzTechSat-1. “En ese tiempo venía con José tres días, una semana, o un mes, hasta que me quedé. Me ofrecieron un trabajo aquí en la UPAEP y empezamos a trabajar. Llegué a vivir solo, pero ahora tengo una familia poblana”, puntualizó .
Desde 2017, Galindo se desempeña como decano de las ingenierías en la UPAEP, donde ha participado activamente en el diseño y desarrollo de los primeros nanosatélites mexicanos construidos en esa casa de estudios: el AzTechSat-1 y el Gxiba-1 .
El AzTechSat-1, lanzado por la NASA en 2019, fue el primer nanosatélite mexicano desplegado desde la Estación Espacial Internacional . La misión principal de este CubeSat era probar la intercomunicación satelital con la constelación GlobalStar, con el objetivo de mejorar la comunicación en futuras misiones de nanosatélites .
Por su parte, el Gxiba-1 —vocablo zapoteco que expresa el concepto de “Universo” o “Estrellas”— fue desarrollado en colaboración con la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) y desplegado exitosamente desde la Estación Espacial Internacional . Este proyecto fue posible gracias a que la UPAEP resultó ganadora de la sexta ronda del concurso KiboCube, organizado por la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA) y la JAXA .
Monitoreo de volcanes activos: el proyecto MEVA
Actualmente, Charles Galindo lidera el programa MEVA (Monitoreo y Exploración de los Volcanes Activos), una iniciativa que emplea tecnologías avanzadas para el estudio y seguimiento de la actividad volcánica en México, con especial atención al Popocatépetl .
“El proyecto que tengo es el monitoreo y exploración de volcanes activos. Estamos usando globos de gran altitud, rovers, drones y satélites para monitorearlos. Esperamos obtener suficientes datos para ver si podemos predecir patrones y saber si va a haber una explosión grande del Popocatépetl”, detalló .
El equipo, conformado por estudiantes de diversas carreras como biónica, ingeniería espacial y mecatrónica, diseña instrumentos capaces de recopilar información crucial sobre la actividad volcánica, incluyendo concentraciones de gases como dióxido de carbono y dióxido de azufre, así como cambios en la morfología de los volcanes .
El Gxiba-1 tiene una misión específica en este programa: apoyar las actividades de monitoreo del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) mediante la obtención de fotografías en el espectro visible para analizar la dispersión de ceniza volcánica . La información recopilada permitirá mejorar la toma de decisiones ante posibles alertas y proteger a las comunidades vulnerables que habitan cerca de los volcanes activos .
De acuerdo con información de la Agencia Espacial Mexicana, el equipo mexicano ha desarrollado algoritmos de inteligencia artificial, como machine learning y deep learning, para identificar patrones y tendencias en el comportamiento volcánico . Los estudiantes desempeñan un papel crucial no solo en la recolección de datos, sino también en la calibración, mantenimiento de instrumentos y programación de los sistemas .
Una trayectoria de excelencia y compromiso con la formación de nuevas generaciones
Con más de 30 años de experiencia en la NASA, Galindo ha sido mentor de estudiantes en programas de evaluación cooperativa, capacitándolos en el uso de tecnología avanzada en ciencia espacial . Actualmente, como profesor investigador de la UPAEP, continúa impulsando la formación de talento joven en el campo aeroespacial.
Su labor ha sido reconocida en múltiples foros. En agosto de 2023, participó en el anuncio del Primer Foro Aeroespacial Mexicano, organizado por la UPAEP, donde destacó la relevancia de este tipo de eventos para México y la región, con la participación de representantes de la JAXA, la NASA, la Oficina para Asuntos del Espacio de la ONU, la UNAM y la Agencia Espacial Mexicana, entre otras instituciones .
“Estamos demostrando que, desde Puebla, desde México, se pueden desarrollar proyectos espaciales con impacto global. El Gxiba-1 es un esfuerzo de estudiantes e investigadores que están aprendiendo cómo funciona una misión real, con todas sus complejidades”, afirmó el investigador .
Un tejano avecindado en Puebla
Hoy, Charles Galindo vive en la Angelópolis con su familia poblana. Orgulloso de sus raíces, define su identidad con claridad: “Yo soy 100 por ciento tejano. Mis antepasados indígenas vivieron en Texas cuando era parte de México” .
Su trayectoria ejemplifica cómo el talento, la pasión por la ciencia y el orgullo por las raíces culturales pueden converger para impulsar el desarrollo tecnológico y la cooperación internacional. Desde los laboratorios de la NASA hasta las aulas de la UPAEP, pasando por las faldas del Popocatépetl, Charles Galindo continúa construyendo puentes entre naciones y formando a las nuevas generaciones de científicos mexicanos que miran hacia las estrellas con ojos propios.
