Científicos chinos alcanzan un avance significativo en la lucha contra el virus, aunque los expertos advierten que el camino hacia una cura clínica aún es largo.

Un equipo de investigadores en China ha conseguido eliminar por completo el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) de células inmunes humanas en condiciones de laboratorio utilizando herramientas de edición genética CRISPR, un avance que representa un paso significativo hacia el desarrollo de una cura funcional para el Sida.

La investigación, desarrollada en instituciones científicas chinas, se centra en la capacidad de la tecnología CRISPR para “cortar” y eliminar el ADN del VIH que se integra en el genoma de las células infectadas, un objetivo que durante décadas ha sido considerado el “santo grial” de la virología. Este enfoque busca erradicar el virus de forma permanente, a diferencia de los tratamientos antirretrovirales actuales que solo logran suprimirlo.

Contexto: avances y limitaciones en la investigación con CRISPR

Este logro de laboratorio se suma a una serie de esfuerzos pioneros de China en el campo de la edición genética aplicada al VIH, aunque también evidencia los desafíos que enfrenta esta tecnología.

En enero de 2026, se publicó en el New England Journal of Medicine un estudio de seguimiento a 19 meses sobre un paciente con VIH en China que recibió infusiones de células editadas con CRISPR. Los resultados fueron mixtos: el tratamiento demostró ser seguro y el paciente no presentó efectos secundarios graves, lo que representa un hito en sí mismo. Sin embargo, la intervención no logró su objetivo principal de eliminar el VIH de las células del paciente .

Expertos como Fyodor Urnov, del Innovative Genomics Institute de la Universidad de California en Berkeley, compararon el estudio con “un intento de alunizaje: aunque no llegaron a la luna, regresaron a casa sanos y salvos”, destacando que la seguridad demostrada es un avance importante, aunque la eficacia aún esté pendiente .

El camino del laboratorio a la clínica

La diferencia entre eliminar el virus en cultivos celulares y hacerlo en un organismo vivo es sustancial. En el laboratorio, los científicos pueden controlar las condiciones y asegurar que las herramientas de edición genética alcancen a todas las células infectadas. En el cuerpo humano, el VIH puede permanecer latente en reservorios celulares de difícil acceso, lo que complica su erradicación total.

Además, persisten preocupaciones sobre posibles efectos fuera del objetivo (off-target), donde la edición genética podría modificar genes no deseados y desencadenar consecuencias imprevistas para la salud.

El debate ético en torno a la edición genética

China ha estado en el centro del debate ético sobre edición genética en los últimos años. En 2018, el científico He Jiankui conmocionó a la comunidad internacional al anunciar el nacimiento de las primeras bebés editadas genéticamente, “Lulu” y “Nana”, a quienes modificó el gen CCR5 para hacerlas resistentes al VIH .

Este experimento, ampliamente condenado por violar protocolos éticos internacionales, utilizó la misma tecnología CRISPR pero en embriones humanos, un camino radicalmente distinto al de la investigación en células adultas. Expertos como la bióloga Jennifer Doudna calificaron el experimento como “completamente inaceptable” .

El caso de He Jiankui llevó a China a endurecer sus leyes de bioética y estableció límites más claros entre la investigación terapéutica y la modificación genética de la línea germinal. El nuevo avance en laboratorio se mantiene firmemente dentro del primer campo, enfocado en células adultas y sin implicaciones hereditarias.

Implicaciones para el futuro

El éxito en la eliminación del VIH de células inmunes en laboratorio abre la puerta a perfeccionar las técnicas de edición genética para aumentar su eficacia en futuros ensayos clínicos. La investigación china se suma a un esfuerzo global que incluye ensayos en Estados Unidos con terapias como EBT-101 y desarrollos en Europa con técnicas de “golpear y huir”.

Por ahora, la comunidad científica celebra este avance con cautela, consciente de que el camino desde el laboratorio hasta una cura accesible para los millones de personas que viven con VIH en el mundo aún enfrenta numerosos desafíos técnicos y de seguridad.

Los antirretrovirales actuales permiten a las personas con VIH llevar una vida larga y saludable, pero una cura definitiva sigue siendo la gran meta de la investigación. Este nuevo estudio acerca esa posibilidad un paso más, sin que aún sea posible vislumbrar cuándo podría convertirse en una realidad clínica.