
Un estudio del IMCO señala que, pese a un aumento en la participación femenina en el mercado de trabajo, las mujeres en la entidad enfrentan empleos precarios, una alta carga de trabajo no remunerado y problemas de seguridad que limitan su independencia económica.
Si bien la participación de las mujeres en el mercado laboral de Puebla ha registrado un incremento sostenido en las últimas dos décadas, este avance ocurre en un contexto de desigualdades estructurales que comprometen su autonomía y el pleno ejercicio de sus derechos laborales. Así lo revela el diagnóstico “Estados con Lupa de Género 2025”, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
De acuerdo con el informe, la tasa de participación femenina en la entidad pasó de 44.5% en 2005 a 48% en 2024. No obstante, este crecimiento no se ha traducido en mejores condiciones de vida para todas, ya que persisten barreras como la precariedad laboral, la sobrecarga de trabajo doméstico y diversas formas de violencia.
Carga desproporcionada de cuidados y trabajo doméstico
Uno de los hallazgos centrales del estudio es la desigual distribución del trabajo no remunerado. En Puebla, el 68% de las mujeres dedica más horas al trabajo doméstico y de cuidados que los hombres. Según el economista Anselmo Chávez Capó, catedrático de la UPAEP, esta realidad reduce la disponibilidad de las mujeres para empleos formales, restringe su movilidad y las canaliza hacia sectores de baja productividad.
“Las mujeres quieren o necesitan trabajar, pero no pueden hacerlo porque su tiempo está absorbido por un sistema de cuidados en los hogares”, señaló el especialista.
Informalidad y falta de ingresos propios
Para las mujeres que logran insertarse en el mercado laboral, la informalidad representa un obstáculo principal. El IMCO reporta que casi siete de cada diez mujeres ocupadas carecen de seguridad social, prestaciones y estabilidad laboral. Esta situación, explicó Chávez Capó, evidencia que la presencia femenina en la economía no necesariamente se traduce en una reducción significativa de la pobreza laboral.
Adicionalmente, el 27.4% de las mujeres en Puebla carece de ingresos propios, y en una proporción significativa de hogares, la propiedad de la vivienda sigue estando a nombre de los hombres, lo que limita su capacidad de independencia.
Otros factores críticos: educación, embarazo adolescente y seguridad
El diagnóstico sitúa a Puebla en la quinta posición a nivel nacional con un panorama desfavorable en la dimensión de entrada al mercado laboral. Este rubro incluye indicadores donde solo el 40% de las mujeres de 18 años cuenta con educación media superior y se registra una incidencia de embarazos adolescentes del 16.3%.
La seguridad también es un factor determinante. El 20% de las mujeres poblanas declaró haber dejado de usar algún transporte por miedo, en un contexto donde la tasa de homicidios dolosos de mujeres es de 3.9 por cada 100,000 habitantes.
Urgen políticas públicas con perspectiva de género
Ante este panorama, el estudio y los especialistas consultados urgen a la implementación de políticas públicas focalizadas. Se sugiere la puesta en marcha de un sistema nacional de cuidados que libere el tiempo de las mujeres, así como programas de capacitación que les permitan competir por empleos de mayor calidad y fomentar emprendimientos con mayores posibilidades de crecimiento, ya que actualmente solo el 16.3% de las mujeres inician negocios formales, often en condiciones de baja capital.
