
A partir del 29 de agosto, Estados Unidos eliminó la exención conocida como “de minimis”, que permitía la entrada de paquetes de hasta 800 dólares sin el pago de aranceles. Esta medida afecta tanto a consumidores individuales como a pequeñas y medianas empresas que importan productos desde el extranjero. Hasta ahora, la exención solo había sido suspendida para envíos provenientes de China y Hong Kong, pero la nueva disposición aplica de manera global, modificando la forma en que los paquetes internacionales ingresan al país. Bajo esta normativa, los envíos ahora estarán sujetos a un impuesto que puede oscilar entre el 10 % y 50 % del valor declarado, o bien a una tarifa fija que va de 80 a 200 dólares, dependiendo del tipo de producto y su valor. La Casa Blanca sostiene que el cambio busca proteger la economía interna y prevenir la entrada masiva de productos de bajo costo que puedan afectar la competitividad de los negocios locales. Analistas advierten que esta decisión también podría impactar en el comercio electrónico, obligando a los consumidores a revisar sus estrategias de compras internacionales y considerar los nuevos costos derivados de los aranceles. Los importadores y vendedores deberán ajustar sus operaciones y evaluar la viabilidad de enviar productos a Estados Unidos bajo esta nueva regulación.
