El gobierno de Estados Unidos ha anunciado la revocación de visas de al menos 50 políticos y funcionarios mexicanos, en el marco de una ofensiva diplomática relacionada con el combate al narcotráfico. La medida fue confirmada por fuentes diplomáticas sin revelar nombres o criterios precisos de selección. La presidenta Claudia Sheinbaum manifestó desconocer el número exacto de afectados, indicando que la decisión se toma de manera individual y no se informa al gobierno mexicano.

Analistas consideran que esta acción representa un uso estratégico de la política migratoria como herramienta de presión diplomática. Las implicaciones podrían afectar la cooperación bilateral, especialmente en materia de seguridad, acuerdos migratorios y relaciones institucionales.