Un estudio de una década revela que tres especies de pingüinos han adelantado su periodo reproductivo hasta en 24 días, el cambio fenológico más rápido jamás registrado en un ave, alertando sobre el futuro del ecosistema antártico

Los pingüinos, considerados centinelas de la salud del planeta, están mostrando una de las señales biológicas más extremas del impacto del cambio climático. Una investigación internacional publicada hoy en el Journal of Animal Ecology revela que tres especies antárticas han adelantado su temporada de cría a un ritmo sin precedentes, con un promedio de dos semanas en solo una década. El estudio, dirigido por el proyecto Penguin Watch de las universidades de Oxford y Oxford Brookes, advierte que este cambio drástico puede generar una intensa competencia por el alimento y el espacio, con consecuencias impredecibles para todo el ecosistema.

El fenómeno se documentó mediante un despliegue único de 77 cámaras con termómetros incorporados, instaladas en 37 colonias a lo largo de la Antártida y las islas subantárticas, que han monitoreado a los animales continuamente durante la última década. Las imágenes tomadas cada hora durante diez años han permitido a los científicos determinar con precisión el momento del “asentamiento”, la fecha en que los pingüinos ocupan de forma continua una colonia para reproducirse.

Los datos del adelanto: un cambio histórico

Los resultados del monitoreo son contundentes. Las tres especies estudiadas, el pingüino de Adelia, el barbijo (o chinstrap) y el papúa (o gentoo), han adelantado su ciclo reproductivo, pero no todas al mismo ritmo.

  • Pingüino Papúa (Gentoo): Es la especie que muestra el cambio más acelerado, con un adelanto medio de 13 días por década. En algunas colonias, la temporada de cría comienza hasta 24 días antes que hace diez años.
  • Pingüino de Adelia y Barbijo: Ambas especies han adelantado su cría un promedio de 10 días por década.
  • Velocidad récord: Para ponerlo en perspectiva, un cambio similar de dos semanas en el ciclo de vida de otras aves, como el carbonero común en Europa, tomó 75 años en producirse. Los pingüinos antárticos lo han hecho en solo 10 años, lo que lo convierte en el cambio fenológico más rápido jamás registrado en un ave y posiblemente en cualquier vertebrado.

La conexión con el calentamiento acelerado

La investigación logró vincular directamente este cambio de comportamiento con el aumento de las temperaturas. Los datos térmicos recogidos por las cámaras son alarmantes: las áreas donde se ubican las colonias se están calentando a un ritmo de 0.3 grados Celsius por año. Este ritmo es cuatro veces más rápido que el promedio del continente antártico (0.07 ºC/año), convirtiendo a estos hábitats en uno de los lugares que más rápidamente se calientan en la Tierra.

“Aprovechan los nidos del año pasado con cambios mínimos”, explicó el autor principal, el Dr. Ignacio Juárez Martínez de la Universidad de Oxford. “Vemos que según se adelanta este día de asentamiento, se adelantan todos los demás hitos fenológicos de su ciclo vital: la puesta, la eclosión del huevo, la cría…”. El deshielo temprano y el acceso a zonas de anidamiento libres de nieve parecen ser los desencadenantes inmediatos.

Ganadores y perdedores: una competencia peligrosa

El estudio subraya que el cambio climático está creando claros “ganadores y perdedores” entre estas especies, lo que podría alterar el frágil equilibrio del ecosistema.

  • Los “ganadores” (Papúa/Gentoo): Son generalistas, con una dieta más variada que les permite alternar entre kril y peces. Al ser más agresivos y no migrar tan lejos, están expandiendo sus colonias y tomando posesión de nidos que antes pertenecían a las otras especies.
  • Los “perdedores” (Adelia y Barbijo): Son especialistas. El Adelia depende del hielo marino, y el Barbijo se alimenta casi exclusivamente de kril. Ambas especies están en claro declive en la Península Antártica. El Dr. Juárez advierte: “Los modelos muestran que el barbijo podría extinguirse antes de final de siglo a este ritmo. Al adelia le va muy mal en la Península Antártica y es muy probable que se extinga de allí antes de final de siglo”.

La principal amenaza es el desajuste trófico. Si los pingüinos crían antes, pero el pico de disponibilidad de su alimento (el kril, que depende de las floraciones de algas) no se adelanta al mismo ritmo, los polluelos podrían enfrentarse a una hambruna crítica en sus primeras semanas de vida. Además, al superponerse sus temporadas de cría, las tres especies competirán por el mismo alimento y los mismos espacios de nidificación, una competencia que perjudica a los especialistas.

Implicaciones globales y llamado a la acción

Los pingüinos desempeñan un papel clave en las cadenas alimentarias antárticas. Su declive podría desencadenar un efecto dominó con consecuencias impredecibles para todo el ecosistema. Fiona Jones, coautora del estudio, destaca: “Dado que los pingüinos son considerados un indicador del cambio climático, los resultados de este estudio tienen implicaciones para las especies de todo el planeta”.

El equipo científico enfatiza la necesidad de un mayor seguimiento para determinar si este avance récord está afectando finalmente el éxito reproductivo de las colonias. “La única manera de saber si los pingüinos están surfeando la ola del cambio climático o si la ola se los está llevando por delante es estudiar la evolución del éxito reproductivo”, sentenció el Dr. Juárez.