El Estadio Cuauhtémoc quedó descartado como sede de entrenamiento para el Mundial de Futbol 2026 debido al mal estado de su terreno de juego. Pese a los trabajos de modernización y a una inversión cercana a los 10 millones de pesos destinados a la rehabilitación del césped, selecciones como Corea del Sur y Sudáfrica —esta última rival de México en el partido inaugural— decidieron no utilizar el inmueble poblano. La comisionada del torneo, Gabriela Cuevas, confirmó que ambas delegaciones optaron por sedes con mejores condiciones de infraestructura y logística, como Guadalajara y Pachuca, lo que dejó a Puebla fuera del circuito mundialista.

La decisión representa un impacto negativo para la entidad, ya que se preveía que la presencia de al menos una selección internacional generara una derrama económica importante y un incremento de hasta 80 por ciento en la llegada de visitantes. El descarte del estadio implica la pérdida de oportunidades para los sectores hotelero, restaurantero y de servicios, que esperaban beneficiarse del flujo de aficionados y equipos durante la justa mundialista.

Entre los factores determinantes para la decisión se encuentra la saturación de uso del Estadio Cuauhtémoc, donde disputan sus partidos el Club Puebla, Puebla Femenil y Cruz Azul, lo que impidió que el pasto se asentara de manera adecuada. Esta situación fue clave en la evaluación realizada por la FIFA y las delegaciones extranjeras. Ante este escenario, el gobierno de Puebla analiza alternativas para mitigar el impacto, entre ellas la promoción de “rutas turísticas mundialistas” con el objetivo de atraer a aficionados que viajen a la Ciudad de México para los encuentros oficiales del Mundial 2026.