La comunidad internacional activó esta semana el mecanismo de emergencia más grande en la historia del mercado petrolero. Los 32 países miembros de la Agencia Internacional de Energía (AIE) acordaron liberar 400 millones de barriles de crudo de sus reservas estratégicas para contener la escalada de precios desatada por el conflicto en Medio Oriente, en una decisión calificada por analistas como “romper el cristal de seguridad del mercado petrolero” .

La medida responde a una emergencia real sin precedentes: el Estrecho de Ormuz, por donde transita normalmente una quinta parte del petróleo mundial, se encuentra prácticamente paralizado desde que Irán bloqueó el paso a la navegación y amenazó con atacar cualquier buque que intente cruzarlo. Según la firma de inversión Raymond James, más de 15 millones de barriles diarios de producción han sido suspendidos, mientras millones más permanecen atascados en buques cisterna en el Golfo Pérsico, configurando la mayor interrupción del suministro de la historia, una cifra que duplica los cálculos de Rapidan Energy Group .

El impacto en los precios

A pesar del anuncio de liberación de reservas, los precios del crudo continuaron al alza. El crudo Brent, referencia internacional, superó los 92.50 dólares por barril tras conocerse la medida, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense escaló hasta los 88 dólares, con un aumento del cinco por ciento en ambas referencias .

En Estados Unidos, el precio de la gasolina ya ha aumentado 58 centavos por galón desde el inicio de la guerra a fines de febrero, y los analistas de la industria proyectan que podría alcanzar los cuatro dólares por galón si los precios del crudo se mantienen en su rango actual durante un período prolongado .

Los límites de la medida de emergencia

Analistas advierten que la liberación de 400 millones de barriles, aunque histórica en volumen, resulta insuficiente frente a la magnitud de la crisis. El consumo mundial de petróleo ronda los 100 millones de barriles diarios, por lo que el petróleo de emergencia liberado apenas alcanzaría para abastecer al mundo durante unos cuatro días .

Matt Smith, analista de la firma de datos de mercados Kpler, señaló que la liberación de reservas estratégicas es en gran medida un acto simbólico, diseñado para impulsar el sentimiento en el mercado cuando los operadores están nerviosos, pero no resuelve el problema de fondo .

La AIE advirtió además que las reservas de emergencia se pondrán a disposición del mercado en un plazo adecuado a las circunstancias nacionales de cada país miembro, lo que significa que el crudo no llegará de inmediato ni de forma simultánea .

El desafío geopolítico

La única solución estructural, coinciden expertos y organismos internacionales, es reabrir el Estrecho de Ormuz al tráfico marítimo. Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, fue contundente: “Lo más importante para el retorno a flujos estables de petróleo y gas es la reanudación del tránsito a través del Estrecho de Ormuz” .

Rob Thummel, gestor de cartera de Tortoise Capital, planteó la ecuación en términos simples: “Hay mucho petróleo en el mundo. La pregunta es: ¿podemos impulsar su flujo a través del estrecho de Ormuz? Es necesario que esté en funcionamiento para que los precios del petróleo vuelvan a los niveles iniciales del año” .

Y esa solución, señala el análisis de CNN, depende ahora de que el presidente Donald Trump encuentre una salida diplomática o militar al conflicto que permita garantizar el paso seguro para las decenas de petroleros que intentan navegar por el ahora traicionario canal .

Reservas limitadas y futuros riesgos

La AIE afirmó que podría liberar aún más petróleo de las reservas estratégicas si fuera necesario. Sin embargo, no cuenta con reservas ilimitadas: la liberación acordada representa aproximadamente un tercio del petróleo actualmente almacenado por los países miembros .

Restaurar esas reservas una vez agotadas resulta complejo, ya que el petróleo debe comprarse con el tiempo suficiente para no disparar los precios. Trump, quien criticó la decisión de Joe Biden de liberar petróleo en 2022, prometió durante su campaña presidencial reabastecer las reservas estratégicas, una medida que su administración no tomó ni siquiera cuando el petróleo se mantuvo por debajo de los 60 dólares por barril durante un periodo prolongado .

Ante este escenario, los países miembros difícilmente llegarán a tener reservas cero y muchos dudarán en ir mucho más allá de las medidas ya adoptadas, en particular si la liberación actual tiene poco efecto sobre los precios del petróleo y la gasolina .

Consecuencias globales

Las consecuencias económicas de la crisis ya se extienden por todo el planeta. Arabia Saudita, Irak y Emiratos Árabes Unidos han visto paralizadas sus exportaciones. China, India y Japón —que dependen del Estrecho de Ormuz para casi el 70 por ciento de sus importaciones de petróleo— han comenzado a implementar medidas de racionamiento y conservación de combustible .

En Europa, los precios del gas natural se dispararon 35 por ciento en un solo día ante el temor a que la escalada del conflicto afecte también otras rutas energéticas.