
La intervención militar estadounidense en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro han generado un terremoto diplomático, dividiendo las reacciones internacionales entre el rechazo categórico a la acción unilateral, el apoyo explícito a la operación y los llamados cautelosos a la moderación y al respeto del derecho internacional.
Un fuerte rechazo de potencias globales y vecinos regionales
China condenó “enérgicamente el uso de la fuerza contra un país soberano”, calificándolo de “comportamiento hegemónico”. Rusia lo denominó un “acto de agresión armada” y pidió la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. En América Latina, la condena fue amplia: Brasil, bajo el presidente Lula da Silva, afirmó que la acción “cruzó una línea inaceptable”, mientras que México la rechazó como una violación a la Carta de la ONU. Otros países como Colombia, Chile, Bolivia, Uruguay y el bloque de la Comunidad del Caribe (CARICOM) expresaron su preocupación y pidieron respeto a la soberanía y al derecho internacional.
Apoyos regionales y críticas a Maduro
En contraste, el presidente argentino Javier Milei celebró la acción, describiendo a Maduro como una “amenaza” y calificándolo de “dictador”. Paraguay, Perú, Ecuador y Panamá también vieron la caída de Maduro como una oportunidad para la restauración de la democracia en Venezuela, instando a un proceso de transición pacífico y constitucional.
La posición de Europa y la ONU: llamados a la moderación y al derecho internacional
La Unión Europea, a través de su comisaria de Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, pidió moderación y recordó que cualquier solución debe respetar el derecho internacional. El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, expresó la “profunda preocupación” del Secretario General, Antonio Guterres, porque “no se hayan respetado las normas del derecho internacional”. Francia criticó la violación del principio de no recurrir a la fuerza, y Alemania, a través de un diputado, advirtió sobre el peligro de un regreso a una lógica de “ley de la fuerza”. España ofreció sus “buenos oficios” para una salida negociada.
Otras voces globales
Irán rechazó la intervención y llamó a “no ceder ante el enemigo”, mientras que Ucrania se mostró a favor de los “nuevos desarrollos” que prioricen la democracia y los derechos humanos. Países como Indonesia y Trinidad y Tobago hicieron llamados a la desescalada y al diálogo, o aclararon que no participan en las operaciones militares.
Escenario interno en Venezuela
La escena interna en Venezuela refleja la profunda división nacional. Mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez condenó la “agresión” y exigió pruebas de vida de Maduro, las primeras imágenes en Caracas mostraron tanto a partidarios del chavismo en vigilia, con carteles que rezaban “Dios, trae de vuelta a Nicolás”, como a ciudadanos que expresaban alivio ante lo que consideran el fin de una era.
Recientemente se menciona que la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, se habría mostrado dispuesta a colaborar con EE.UU. , una afirmación que contrasta con sus declaraciones públicas condenando el ataque
