El Departamento de Defensa de Estados Unidos publicó el lunes 23 de diciembre de 2025 su informe anual sobre las capacidades militares de la República Popular China. El documento representa la primera edición de este tipo difundida durante la segunda presidencia de Donald Trump y analiza la evolución del poder militar chino, su proyección regional y sus implicaciones para la seguridad de Estados Unidos y de sus aliados.

De acuerdo con la Ley de Presupuesto de Defensa de 2000, el Pentágono debe presentar cada año una versión confidencial del informe al Congreso estadounidense y publicar un resumen no clasificado para conocimiento del público. El documento examina las capacidades nucleares, convencionales, navales, cibernéticas y espaciales de China, así como su estrategia militar y sus relaciones internacionales en materia de defensa.

Modernización y capacidades militares

Según el informe, el Ejército Popular de Liberación continúa avanzando en su proceso de modernización y fortalecimiento estructural, mostrando una mayor resiliencia operativa y actuando con cautela en su relación estratégica con Estados Unidos. El Pentágono señala que Pekín ha incrementado su presión militar y política sobre Taiwán y que ha incorporado lecciones derivadas de los errores observados en la actuación militar de Rusia en Ucrania.

El documento indica que China dispone de un arsenal “amplio y en crecimiento”, con capacidades que podrían representar una amenaza directa para la seguridad estadounidense. En el ámbito nuclear, el Pentágono estima que China contaba con aproximadamente 600 ojivas nucleares en 2024 y prevé que esa cifra supere las 1.000 para el año 2030, pese a una desaceleración relativa en el ritmo de producción.

El informe también señala que China ha desplegado más de 100 misiles balísticos intercontinentales DF-31 de combustible sólido en tres complejos de silos situados en el norte del país, con el objetivo de reforzar sus capacidades de alerta temprana y de respuesta estratégica.

Asimismo, expertos citados en el documento advierten que China ha superado a Estados Unidos en determinados desarrollos de armas hipersónicas. En este contexto, sistemas defensivos estadounidenses proyectados en administraciones anteriores fueron concebidos para hacer frente tanto a estas nuevas amenazas como a misiles balísticos tradicionales.

Relación con Rusia y reformas internas

El Pentágono sostiene que China y Rusia continúan ampliando su asociación estratégica, motivadas en gran medida por intereses compartidos frente a Estados Unidos. No obstante, el informe subraya que la cooperación entre ambas potencias sigue siendo limitada debido a una persistente desconfianza mutua.

En el plano interno, el presidente Xi Jinping ha impulsado amplias reformas y procesos disciplinarios dentro del Ejército Popular de Liberación, con especial énfasis en las fuerzas de misiles, el arsenal nuclear y la gestión del suministro de equipamiento militar. Según el informe, la investigación y destitución de altos mandos militares probablemente haya afectado la eficacia operativa a corto plazo y generado incertidumbre sobre las prioridades organizativas.

Proyección en Oriente Medio e Irán

El informe destaca que China ha buscado reforzar su presencia en Oriente Medio, centrando su estrategia en la seguridad energética y aprovechando la percepción de escepticismo regional hacia los compromisos de Estados Unidos. En este marco, el Ejército chino ha realizado ejercicios militares con países como Egipto y Emiratos Árabes Unidos, además de maniobras navales conjuntas con Irán y Rusia.

En el ámbito de la cooperación en defensa con Irán, el Pentágono señala que esta se limita principalmente a ejercicios navales trilaterales anuales, entrenamiento militar restringido y la venta de componentes de doble uso vinculados a programas de misiles balísticos y vehículos aéreos no tripulados. Aunque existen contactos regulares entre autoridades de defensa de ambos países, China mantiene cautela ante una posible ampliación de estos vínculos por el riesgo de sanciones y repercusiones diplomáticas.

El informe también indica que empresas chinas del sector satelital mantuvieron intercambios comerciales con entidades vinculadas a la Guardia Revolucionaria Islámica iraní antes de agosto de 2024.

Grupos regionales y presencia naval

Según el Pentágono, China no mantiene vínculos amplios con grupos armados respaldados por Irán, como Hezbolá, los hutíes o milicias en Irak. Sin embargo, desde el inicio de los ataques hutíes en el Mar Rojo, Pekín ha interactuado de forma privada con este grupo para garantizar la seguridad de sus propias rutas comerciales marítimas.

El documento añade que empresas chinas han vendido componentes que posteriormente fueron utilizados en ataques en el Mar Rojo, aunque las autoridades chinas han negado responsabilidad directa. El Pentágono considera probable que Pekín evite criticar públicamente a estos actores para preservar su imagen de neutralidad y no verse involucrado directamente en las tensiones regionales.

En paralelo, la Armada china mantiene una presencia continua en el Golfo de Adén, con misiones de escolta, visitas a puertos regionales y actividades orientadas a resaltar su papel en la seguridad marítima y el comercio internacional.

Exportación de armamento y aviación militar

El informe detalla que China ofrece al mercado internacional varios modelos de aeronaves de combate, entre ellos el FC-31 de quinta generación, el caza multipropósito G-10 modelo C y el avión ligero JF-17, desarrollado conjuntamente con Pakistán. Además, ha exportado drones de combate a numerosos países de África, Asia y Oriente Medio.

Aunque el FC-31 aún no estaba disponible comercialmente a mediados de 2025, países como Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han mostrado interés. El G-10 modelo C ha sido entregado únicamente a Pakistán hasta la fecha, mientras que otros Estados han manifestado intención de adquirirlo. El JF-17 ya ha sido exportado a varios países y continúa siendo objeto de negociaciones adicionales.

Taiwán y objetivos estratégicos

El Pentágono subraya que la modernización militar impulsada por Xi Jinping tiene como meta el año 2027 y contempla, entre otros objetivos, una posible victoria estratégica sobre Taiwán, el establecimiento de un equilibrio estratégico con Estados Unidos y el fortalecimiento de la disuasión regional.

Según el informe, China está desarrollando múltiples opciones militares para forzar la integración de Taiwán con el territorio continental, que incluyen desde bloqueos navales hasta una eventual invasión anfibia.

Reacción de China y contexto estratégico

Tras la publicación del informe, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China acusó a Estados Unidos de utilizar el documento como justificación para reforzar su capacidad nuclear y desestabilizar el equilibrio estratégico global. Pekín reiteró que su arsenal nuclear se mantiene en niveles que considera necesarios para la defensa nacional y que no participa en una carrera armamentista.

El informe fue difundido pocas semanas después de la publicación de la nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos, que prioriza la seguridad del hemisferio occidental y los asuntos internos. Documentos estratégicos anteriores, elaborados durante la administración Biden, habían identificado a China como el principal desafío geopolítico y militar emergente para Estados Unidos.