
Con cuatro sucursales y más de 2 mil 500 productos, la empresa familiar consolida como un referente en el gremio de la belleza
Lo que comenzó en 1973 como un modesto local en la calle 5 de Mayo 1403 se ha convertido en toda una institución para el gremio de la belleza en Puebla. El Pequeño Gigante, la distribuidora de artículos para salones de belleza y barberías, celebra este año 53 años de trayectoria ininterrumpida, consolidándose como una de las empresas familiares más longevas del sector en el estado.
La historia de este negocio emblemático es también la historia de una familia: la de Marcos Antonio Hernández Tome y su esposa Yolanda Ramírez, quienes con visión, audacia y perseverancia sentaron las bases de un imperio comercial que hoy opera cuatro sucursales en distintos puntos de la ciudad y es administrado por la tercera generación familiar.
Los orígenes: de vender champú en baños públicos a distribuidor de Revlon
La historia de Marcos Antonio Hernández Tome comenzó en la década de los sesenta, cuando trabajaba como agente de ventas de la marca Vanart. En esa época, comercializaba sobrecitos de champú, un producto de higiene muy popular, en los baños públicos de la ciudad. A lo más que podía aspirar en aquella empresa era a convertirse en supervisor, pero él tenía otros planes.
“Mi esposo fue muy listo, muy audaz, muy inteligente. Una vez pasó por un salón de belleza y dijo: ‘a lo mejor me compran champucitos’. Se metió al salón de belleza y le compraron. Siguió visitando salones y se le metió en la cabecita vender otras cosas que le pedían las chicas”, relató Yolanda Ramírez, viuda de Marcos, en entrevista con El Sol de Puebla .
Hacia 1968, Marcos tomó la decisión de renunciar a Vanart para dedicarse de lleno a la venta de artículos para salones de belleza. Por medio de una amistad, fue recomendado para convertirse en distribuidor en Puebla de la marca Revlon, un hito que marcaría el rumbo de su negocio.
“Obtuvimos la distribución de Revlon y pusimos una cosa chiquita en la sala de la casa, y hasta allá iban las clientas; pero era imposible porque vivíamos en la colonia América y estaba muy lejos”, recordó Yolanda .
El nacimiento de El Pequeño Gigante
Ante la necesidad de un espacio más accesible para sus clientes, la pareja decidió alquilar un pequeño local en la calle 5 de Mayo 1403, en pleno Centro Histórico de Puebla. Fue en 1973 cuando abrieron las puertas de su tienda, a la que bautizaron como El Pequeño Gigante.
“Le pusimos El Pequeño Gigante, porque era un pequeño espacio, gigante en economía”, explicó Yolanda .
En ese local, además de los productos de Revlon, como cosméticos y tintes, comenzaron a comercializar otros artículos de belleza. Incluso, en aquellos años, la familia se aventuró a envasar su propio esmalte de uñas, bajo la marca Evelyn.
La dinámica de trabajo era clara: mientras Marcos salía a vender y a buscar nuevos clientes, Yolanda se quedaba al frente del local. “Yo me quedaba en el local mientras mi esposo salía a vender, y así fuimos creciendo. Después tomamos el local de junto porque nos fue muy bien, y luego otro más, hasta que tuvimos cuatro locales juntos”, detalló .
La expansión y el sueño cumplido
El negocio prosperó de tal manera que la familia decidió mudarse a vivir a la colonia Anzures. A la par del local del centro, abrieron una sucursal de El Pequeño Gigante en su propia casa, ubicada en la 39 Oriente 1001. Yolanda atendía esta sucursal por las mañanas y por las tardes se trasladaba al centro para atender el negocio original.
Sin embargo, Marcos tenía un sueño pendiente: hacerse del inmueble que se ubicaba justo enfrente de su local, en la esquina de 5 de Mayo y 16 Oriente, donde operaba una terminal de autobuses foráneos. “Mi esposo hizo hasta lo imposible para que se lo vendieran”, aseguró Yolanda .
La perseverancia rindió frutos y en 2006, Marcos cumplió su cometido. Ese año, El Pequeño Gigante estrenó las nuevas instalaciones en lo que había sido la terminal de autobuses, en la calle 5 de Mayo 1406, esquina con 16 Oriente. Este espacio, mucho más amplio y estratégicamente ubicado, se convirtió en la sucursal insignia de la distribuidora en el centro de la ciudad.
El crecimiento no se detuvo ahí. Posteriormente, la familia abrió una nueva sucursal en el Circuito Juan Pablo II número 3315, junto a la iglesia de Las Ánimas. La más reciente de las cuatro sucursales se encuentra en Plaza Los Arcángeles, en la zona de Lomas de Angelópolis, una de las zonas de mayor crecimiento y plusvalía de la ciudad .
Un negocio familiar que trasciende generaciones
Uno de los mayores logros de El Pequeño Gigante es haber trascendido a la tercera generación familiar, un hito poco común si se considera que, según estudios especializados, solo entre el 10% y el 15% de las empresas familiares a nivel mundial logran llegar a la tercera generación .
Actualmente, el negocio es administrado por los hijos y nietos de los fundadores. “Tuvimos cuatro hijos y cada uno de ellos tiene una tienda”, apuntó Yolanda con orgullo . La presencia de la familia al frente de cada sucursal ha sido, según ella, la clave del éxito.
“El éxito del negocio ha sido que la familia siempre ha estado al frente de él”, puntualizó .
Más de 2 mil 500 productos y mobiliario para salones y barberías
Después de 53 años, El Pequeño Gigante se ha consolidado como un proveedor integral para la industria de la belleza. La empresa no solo se dedica a la venta de productos de consumo, sino que también ofrece mobiliario y equipo especializado.
“Tenemos de todo para salones de belleza y barberías: cosméticos, tintes, esmaltes, uñas, champús, pelucas, extensiones de pestañas, moños para el cabello; además de mobiliario: sillones, lavabos, mesas para manicure, tinas para pedicure, camas para masajes. De todo, tenemos de todo”, detalló Yolanda .
Actualmente, la distribuidora ofrece un inventario que supera los dos mil 500 productos, incluyendo herramientas de belleza y muebles personalizables para salones y barberías. Esta diversificación ha permitido a la empresa mantenerse vigente y adaptarse a las nuevas tendencias del mercado, como el auge de las barberías en los últimos años .
Presencia en cuatro puntos clave de la ciudad
Hoy en día, El Pequeño Gigante cuenta con cuatro sucursales estratégicamente ubicadas en Puebla para atender a clientes de toda la zona metropolitana:
- Sucursal Centro Histórico: Calle 5 de Mayo 1406, esquina con 16 Oriente . Es la sucursal insignia y la de mayor tradición.
- Sucursal Anzures (Dorada): 39 Oriente 1001, colonia Anzures . Fue la primera expansión fuera del centro, originalmente en la casa de la familia.
- Sucursal Ánimas: Circuito Juan Pablo II 3315, junto a la iglesia de Las Ánimas . Atiende a la zona nororiente de la ciudad.
- Sucursal Angelópolis: Plaza Los Arcángeles, en Lomas de Angelópolis . Es la más reciente y cubre la zona sur de la capital .
Un legado de perseverancia y visión
La historia de El Pequeño Gigante es un ejemplo de cómo la visión, el trabajo duro y la unidad familiar pueden construir un legado que perdura por más de cinco décadas. Desde aquellos sobrecitos de champú vendidos en baños públicos hasta las cuatro sucursales actuales, la trayectoria de Marcos Antonio Hernández Tome y Yolanda Ramírez es un testimonio de perseverancia.
“Mi esposo fue muy listo, muy audaz, muy inteligente”, resume Yolanda al hablar de su compañero de vida y de negocios, fallecido hace algunos años. Su fotografía preside hoy el negocio que fundaron juntos y que sus hijos y nietos mantienen con la misma calidez y servicio personalizado que los caracterizó desde el primer día .
En un mundo empresarial donde pocos negocios familiares logran sobrevivir a sus fundadores, El Pequeño Gigante se erige como un verdadero “gigante” de la belleza en Puebla, demostrando que el tamaño del local no importa cuando se tiene un sueño grande.
