
La derrota del Real Madrid ante el Albacete de Segunda División, por 3-2 en octavos de la Copa del Rey, ha precipitado al club a una de sus mayores crisis institucionales en los últimos años. Esta eliminación, que se consumó el pasado miércoles con un gol en el último minuto, marca un pésimo inicio para la etapa de Álvaro Arbeloa en el banquillo, quien asumió el cargo apenas 48 horas antes, tras la destitución de Xabi Alonso. El descalabro deportivo expone ahora una profunda fractura dentro de la estructura del club, con señalamientos a la directiva, a la plantilla y a la planificación deportiva.
El despido de Xabi Alonso y el comienzo inestable
La salida de Xabi Alonso, que comandó el equipo durante apenas 233 días (siete meses), fue el primer detonante de la crisis actual. Su destitución se produjo el lunes tras una serie de malos resultados, incluyendo la derrota en la final de la Supercopa de España ante el FC Barcelona y eliminaciones en la UEFA Champions League. Sin embargo, los problemas fueron más allá de los resultados. Según fuentes del club, el entrenador vasco tuvo una “relación muy complicada” con parte del vestuario y nunca contó con el respaldo pleno del presidente, Florentino Pérez, quien, según reportes, “nunca terminó de creer en su estilo” de juego.
El detonante final pudo haber sido un conflicto directo con el prestigioso preparador físico Antonio Pintus, una figura muy cercana a la directiva, lo que dejó al técnico “sin margen de maniobra”. Esta falta de sintonía culminó en una crisis de autoridad, simbolizada por el abierto enfrentamiento con Vinícius Júnior durante un partido y la sensación de que el entrenador había perdido el vestuario.
La eliminación y sus repercusiones inmediatas
En este contexto de máxima tensión, Álvaro Arbeloa asumió como nuevo entrenador con la difícil misión de estabilizar al equipo. Sin embargo, su debut no pudo ser más adverso. El equipo, formado con varios canteranos y sin titulares como Kylian Mbappé, Jude Bellingham o Rodrygo, cayó derrotado ante el Albacete, que ocupa la decimoséptima posición de la Segunda División.
La derrota, sellada con un gol de Jefté Betancor en el minuto 94, no solo significó la eliminación de una competición, sino que dejó al desnudo las carencias del equipo. Arbeloa asumió toda la responsabilidad, declarando: “Si hay alguien responsable soy yo. Soy quien ha tomado las decisiones”.
La crisis también tuvo un lamentable episodio de cánticos racistas contra Vinícius Júnior por parte de un grupo de aficionados en los aledaños del estadio, acto que fue condenado públicamente por el arquero Thibaut Courtois.
Una crisis de tres patas: jugadores, directiva y planificación
El análisis tras la eliminación señala que la crisis del Real Madrid se sustenta en tres pilares fundamentales que han quedado expuestos:
- El vestuario y su rendimiento: Los jugadores son señalados por un “bajo rendimiento y compromiso”. Con Arbeloa, se espera un cambio de dinámica, especialmente para figuras como Vinícius Júnior y Federico Valverde, quienes no se sintieron cómodos bajo las órdenes de Alonso.
- La dirección deportiva y la planificación: La directiva empieza a ser cuestionada por la afición, especialmente por la “planificación de la plantilla” y la “falta de paciencia” con Alonso, a quien despidieron siete meses después de firmar un contrato de tres años. Se critica que el equipo carece de un creador de juego desde la salida de Luka Modrić, un vacío que no se suplió en el mercado.
- Florentino Pérez y el fantasma de los ‘Galácticos’: La figura del presidente vuelve a estar en el centro del debate. Algunos análisis comparan la situación actual con la crisis de 2006, la peor de su historia, cuando el club pasó tres años sin títulos y Pérez terminó dimitiendo. Los críticos señalan que, “en su afán de control total, ha terminado asumiendo de facto el papel de director deportivo”, con consecuencias negativas para el rendimiento.
El futuro incierto y la apuesta por Arbeloa
Con la eliminación de la Copa, el Real Madrid solo tiene opciones de título en LaLiga y la Champions League. El futuro inmediato de Arbeloa, cuya llegada ha reactivado las expectativas para los jugadores de la cantera, depende de una rápida reacción.
La presión se traslada ahora al Santiago Bernabéu, donde el equipo se enfrentará al Levante este sábado. El estadio, que ha empezado a “fiscalizar” a los jugadores en las últimas semanas, será el juez definitivo de un club que atraviesa uno de sus “momentos más oscuros de los últimos años”. La capacidad de Arbeloa para unir al vestuario y la respuesta de las estrellas en el campo determinarán si el Madrid puede revertir una crisis que amenaza con ensombrecer toda la temporada.
