
Una embarcación turística fue señalada como responsable de la muerte de una tortuga marina que portaba alrededor de mil huevos en las costas de Puerto Vallarta, Jalisco. El incidente fue reportado por testigos y especialistas en conservación marina, quienes expresaron su preocupación por el impacto de la colisión en este ejemplar, así como por la pérdida potencial de su descendencia. La víctima era una hembra reproductora en periodo de anidación, una fase crítica para la supervivencia de la especie.
Tras el suceso, autoridades locales iniciaron una investigación para esclarecer las circunstancias del atropellamiento, determinar las responsabilidades correspondientes y establecer si existió alguna negligencia por parte de quienes operaban la embarcación. Las rutas de navegación en zonas cercanas a áreas de anidación suelen estar reguladas para evitar este tipo de hechos, por lo que se revisan los protocolos de operación de las unidades turísticas.
Organizaciones ambientalistas han condenado el hecho, al señalar que las tortugas marinas son especies vulnerables que requieren protección especial, especialmente durante sus ciclos reproductivos. Se ha reiterado la importancia de que las embarcaciones, incluso recreativas y turísticas, respeten las zonas delimitadas para fauna marina y reduzcan la velocidad en áreas ecológicas sensibles.
El caso ha generado llamados a reforzar las medidas de seguridad y vigilancia en actividades náuticas que se desarrollan en zonas de alto valor biológico. Asimismo, se plantean acciones de difusión para que operadores y turistas tomen conciencia de la presencia de fauna marina y de la necesidad de protegerla, con el fin de evitar nuevos incidentes que afecten la biodiversidad
