
Irán reabrió su espacio aéreo en la mañana del jueves 15 de enero de 2026 después de un cierre inesperado y sin explicación que duró más de cuatro horas, paralizando una ruta aérea clave entre Oriente y Occidente. La medida, descrita en avisos para pilotos pero no oficialmente justificada por las autoridades, se produjo en un momento de máxima tensión internacional por la represión de protestas en Irán y las amenazas de acción militar de Estados Unidos.
Durante el lapso del cierre, que comenzó en la madrugada, las aerolíneas internacionales se vieron obligadas a desviar sus rutas masivas alrededor del espacio aéreo iraní por el norte y el sur. La organización SafeAirspace, especializada en riesgos aéreos, advirtió que la medida podría indicar una mayor actividad militar o de seguridad, lo que aumenta el riesgo de identificación errónea de aviones civiles. Este temor no es infundado: en enero de 2020, las defensas antiaéreas iraníes derribaron por error el vuelo PS752 de Ukraine International Airlines, causando 176 muertes.
Un cierre en un contexto volátil y sin hostilidades abiertas
El cierre del espacio aéreo se produjo en un contexto de extrema presión sobre el régimen iraní, tanto desde el exterior como desde el interior del país, aunque sin indicios inmediatos de hostilidades militares activas como las ocurridas en junio de 2025 durante la guerra con Israel.
Factores clave del contexto:
- Crisis interna sin precedentes: Irán enfrenta la represión más sangrienta de protestas en décadas. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, la campaña de represión ha causado al menos 2,615 muertes, una cifra que supera cualquier ola de protestas desde la Revolución Islámica de 1979. Decenas de miles han sido detenidos.
- Amenazas cruzadas con Estados Unidos: La tensión con Washington llegó a un punto álgido después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera a los manifestantes iraníes que “la ayuda está en camino” y prometiera que su gobierno “actuaría en consecuencia”. Horas antes del cierre aéreo, EE.UU. ordenó la evacuación de personal no esencial de su base clave en Al Udeid, Qatar.
- Intento de desescalada retórica: Curiosamente, el cierre aéreo coincidió con un cambio de tono público de ambos bandos. Trump declaró que le informaron que “las matanzas en Irán han terminado”, mientras el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, instó a la diplomacia: “Entre la guerra y la diplomacia, la diplomacia es un camino mejor”.
Impacto inmediato y reapertura cautelosa
El impacto en la aviación global fue inmediato, aunque manejable debido a que muchas aerolíneas ya evitaban la zona por precaución. Vuelos de compañías como Emirates y Qatar Airways se desviaron. Después de una prórroga inicial, el cierre expiró alrededor de las 7:00 a.m. hora local, y se observaron varios vuelos nacionales operando con normalidad poco después.
Sin embargo, la normalidad no es total. La mayoría de las aerolíneas internacionales mantienen una política de evitar el espacio aéreo iraní, y países como Alemania e Italia tienen advertencias oficiales en vigor para sus operadores. El riesgo percibido de un incidente aéreo en un entorno de alta alerta militar sigue siendo una preocupación importante para la industria.
Lectura del evento: una señal de alerta máxima
Los analistas interpretan este cierre aéreo no anunciado como una medida de precaución extrema por parte de las autoridades iraníes. En un escenario donde las amenazas estadounidenses eran vagas pero creíbles, y la situación interna era explosiva, Teherán podría haber buscado limpiar sus cielos de tráfico comercial para:
- Reducir al mínimo el riesgo de un trágico error como el de 2020.
- Tener un campo de acción despejado en caso de necesitar desplegar o mover activos de defensa aérea.
- Evitar que aviones comerciales fueran usados como escudo o se vieran atrapados en un conflicto repentino.
La reapertura horas después sugiere que la inmediata amenaza percibida disminuyó, posiblemente vinculada al tono más conciliador de Trump y al anuncio del aplazamiento de ejecuciones de manifestantes. No obstante, el episodio deja en claro la fragilidad y volatilidad de la situación, donde un malentendido o una acción calculada podrían tener consecuencias regionales y globales graves. La sombra del vuelo PS752 planea sobre cualquier decisión que afecte a los cielos de Irán en tiempos de crisis.
