
Estados Unidos anunció el inicio de la segunda fase de su plan para Gaza, una etapa diseñada para avanzar más allá del alto al fuego hacia la desmilitarización, la reconstrucción y un nuevo modelo de gobernanza en la Franja de Gaza. El enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, informó que esta fase forma parte de una estrategia más amplia impulsada por la administración estadounidense para intentar poner fin al prolongado conflicto entre Israel y el grupo Hamás.
En esta etapa, las autoridades buscan establecer una administración palestina tecnocrática de transición, conocida como el Comité Nacional para la Administración de Gaza, que estaría a cargo de la gestión diaria del territorio. El propósito es desplazar gradualmente la gobernanza de Hamás y crear condiciones de orden civil que permitan encaminar la reconstrucción de infraestructuras dañadas por años de enfrentamientos.
La desmilitarización completa es uno de los objetivos centrales de esta fase, con énfasis en el desarme de fuerzas no autorizadas y la implementación de medidas que reduzcan las capacidades armadas de grupos como Hamás. Además, la reconstrucción del enclave —gravemente afectado por el conflicto— se vuelve un componente clave para mejorar las condiciones de vida de la población civil.
Las autoridades estadounidenses han señalado que la segunda fase también incluye exigencias específicas a Hamás, como la entrega inmediata del último rehén fallecido bajo el acuerdo previo, advirtiendo que el incumplimiento de estas obligaciones podría acarrear consecuencias graves. La iniciativa estadounidense ha generado reacciones diversas entre actores regionales y la propia Autoridad Palestina, que ha expresado su respaldo a los esfuerzos, aunque el contexto político y militar continúa siendo complejo en la región.
