
La suspensión de la Ruta 29 de transporte público, que solía conectar varios puntos de la ciudad con la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), ha obligado a decenas de estudiantes a reorganizar sus desplazamientos diarios. Ante la falta de este servicio específico, jóvenes universitarios han optado por utilizar hasta tres diferentes rutas alternativas de transporte, con el fin de llegar a tiempo a sus clases y actividades académicas. La medida representa un ajuste significativo en los trayectos habituales de muchos estudiantes, quienes ahora enfrentan mayores tiempos de traslado y planificación anticipada de sus viajes.
La suspensión de la Ruta 29 fue anunciada como parte de un proceso de reordenamiento del transporte urbano en la ciudad, orientado a mejorar la cobertura general y la eficiencia de las rutas disponibles. Sin embargo, los estudiantes han señalado que la eliminación de esta conexión directa ha generado efectos secundarios no previstos, especialmente en zonas donde la oferta de transporte es más limitada o con frecuencias reducidas. Los jóvenes han manifestado su inquietud por la falta de coordinación en alternativas claras para sustituir ese servicio.
Ante esta situación, varios estudiantes han optado por combinar distintas rutas de transporte público para llegar a la BUAP, lo que puede incluir transbordos y tiempos de espera más prolongados. Algunos comentan que deben ajustar sus horarios de salida de casa para evitar llegar tarde a sus primeras clases del día, y que esta reorganización ha representado un desgaste adicional en su rutina diaria de traslado. La ausencia de la Ruta 29 ha puesto en evidencia la necesidad de una planificación más cuidadosa del sistema de transporte para atender a corredores educativos.
Las autoridades de movilidad y representantes estudiantiles han iniciado diálogos para revisar el impacto de la suspensión y considerar ajustes que puedan mitigar las afectaciones al alumnado. Entre las propuestas figuran el análisis de rutas adicionales, mayor frecuencia en horarios clave y la puesta en marcha de servicios específicos para estudiantes en horas pico. Mientras tanto, los universitarios siguen usando las rutas disponibles, coordinando sus tiempos de viaje y buscando opciones que les permitan cumplir con sus actividades académicas sin mayores contratiempos.
