Colectivas feministas y académicas alertan sobre la naturalización de la violencia estructural contra las mujeres en la entidad; en enero y febrero se registraron siete feminicidios, entre ellos el de una niña de tres años

La violencia contra las mujeres en Chiapas alcanzó niveles alarmantes durante los primeros dos meses de 2026. De acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado (FGE) y la Comisión Estatal para una Vida Libre de Violencia de las Mujeres de la Colectiva Feminista 50+1, entre enero y febrero se registraron siete feminicidios, lo que representa un incremento del 133% en comparación con el mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaron tres casos.

Organizaciones civiles y académicas han manifestado su profunda preocupación ante esta escalada de violencia, señalando que lejos de disminuir, la violencia sistémica, estructural y patriarcal contra las mujeres se ha intensificado en la entidad. La región del Soconusco ha sido identificada como un “foco rojo” en materia de violencia de género, donde se han concentrado varios de los casos más recientes .

Los feminicidios de enero y febrero en Chiapas

El primer feminicidio del año ocurrió el 11 de enero, cuando Fátima Maldonado Martínez, abogada y funcionaria de la Fiscalía de Distrito en Ocosingo, fue localizada sin vida en la vía pública del barrio Guadalupe, en la región Selva. Este caso, calificado por la Colectiva 50+1 como el primer feminicidio de 2026, encendió las alertas sobre la persistencia de la violencia feminicida en municipios como Ocosingo, considerado por las organizaciones como un punto crítico que requiere atención inmediata .

El segundo caso se presentó el 19 de enero, cuando Carmen Guadalupe fue hallada sin vida a orilla de carretera, a la altura del kilómetro 62, frente al Centro Estatal de Reinserción Social para Sentenciados (CERSS) número 14, conocido como “El Amate”, en el municipio de Cintalapa. De acuerdo con la información recabada, la víctima, originaria del ejido Lázaro Cárdenas, presentaba al menos tres impactos de bala de arma de fuego y señales de haber sufrido tortura, en un hecho donde se utilizó una pistola calibre 9 milímetros .

El tercer caso se registró el 23 de enero, cuando Heydi T. P., madre de dos hijos, fue encontrada muerta a un costado de la antigua carretera del tramo Tapachula-Tuxtla Chico. Su cuerpo, arrojado entre la maleza, presentaba huellas de tortura. La víctima, de aproximadamente 30 años de edad, vivía en Tapachula, municipio que concentra la mayor incidencia de violencia feminicida en la entidad .

El cuarto feminicidio ocurrió la madrugada del 26 de enero en el cantón Ignacio Zaragoza, municipio de Villa Comaltitlán. Francisco “N”, en estado de ebriedad, llegó a su domicilio, sacó un arma de fuego y disparó contra su cónyuge, Lutiana Marisel Nicolás, de 36 años. Como resultado de este hecho, tres niños quedaron en orfandad.

El quinto caso se registró el 14 de febrero, en pleno “Día del Amor y la Amistad”. Karina, de 19 años, recibió varias puñaladas presuntamente por parte de su pareja José “N”, quien huyó del lugar. Los hechos ocurrieron en la colonia Aviación, en el municipio de Tapachula. La Colectiva Feminista 50+1 Chiapas condenó enérgicamente este crimen y señaló que con el asesinato de Karina sumaban ya cinco feminicidios en lo que iba del año, evidenciando el recrudecimiento de la violencia feminicida en la entidad .

El sexto caso sucedió el 19 de febrero. Xóchitl Pérez Ochoa, de 43 años, se encontraba en su hogar en el municipio de Tuxtla Chico cuando fue atacada a balazos por su esposo Aroldo “N”, con quien había sostenido una discusión, hecho que ocurrió ante la presencia de sus dos hijos. Aunque sobrevivió al ataque inicial, Xóchitl falleció en el hospital de Tapachula donde fue ingresada. El feminicida, quien utilizó un arma calibre 9 milímetros, fue detenido por las autoridades .

Alexa, de tres años: el séptimo feminicidio que estremeció a Chiapas

Uno de los feminicidios más indignantes y que ha provocado mayor consternación social fue el ocurrido el 27 de febrero en la comunidad Taquintenam, municipio de Tila. Alexa, una niña de apenas tres años de edad, fue sustraída del patio de su casa mientras jugaba, el domingo 22 de febrero. Sus padres, quienes no hablan español, denunciaron la desaparición y se realizaron brigadas de búsqueda durante varios días .

Lamentablemente, el cuerpo de la pequeña fue encontrado a pocos metros de su domicilio, con signos de violencia extrema, abuso sexual y el cráneo completamente destrozado. La Fiscalía General del Estado determinó que la causa del deceso fue “hemorragia aguda secundaria a traumatismo cerrado de tórax y abdomen” .

Daniel “N” fue identificado como el presunto responsable y aprehendido por las autoridades. El fiscal general, Jorge Luis Llaven Abarca, aseguró que el feminicidio no quedaría impune y anunció que se solicitaría la sentencia máxima de 100 años de prisión para el responsable .

La organización no gubernamental “50+1 Chiapas” emitió un pronunciamiento donde señalaron su indignación por el feminicidio de Alexa, al cual calificaron como inhumano, y exigieron la aplicación de todo el peso de la ley al responsable, garantizando que el proceso penal se conduzca con estricta perspectiva de género e infancia .

Marzo inicia con un nuevo feminicidio

El mes de marzo ya contabiliza su primer feminicidio. Se trata de Amparo, una mujer de la tercera edad originaria de la colonia Libertad, municipio de Jiquipilas, quien fue atacada el domingo 1 de marzo con un arma blanca, en un hecho que evidencia que la violencia contra las mujeres no distingue edades ni regiones en la entidad.

Voces de alerta: análisis de especialistas y activistas

Carmen Marín Levario, integrante del cuerpo académico de Estudios de Género e Interculturalidad de la Universidad Intercultural de Chiapas (Unich), lamentó que, a pesar de que desde la administración anterior se implementó un protocolo para atender toda muerte de mujeres con perspectiva de género, pareciera que en la práctica se minimiza el fenómeno o se sustituye por figuras como suicidio u homicidio. “Vamos en retroceso”, sentenció la académica.

“Se nos sigue matando de una forma brutal y despiadada, y nuestros cuerpos abandonados, ultrajados, descuartizados, violentados con esa saña extrema, y lo peor de todo: nos matan los hombres que amamos o que dejamos de amar”, expresó Marín Levario, evidenciando la crudeza de la violencia feminicida en la entidad.

Por su parte, Selene Domínguez, feminista chiapaneca, destacó que el tema de los feminicidios no tiene una solución sencilla, pues influyen múltiples factores, “pero obviamente el gobierno tiene una gran responsabilidad en ello, eso es real, porque tiene que tomar acciones que no ha tomado”. La activista señaló que, aunque existen estrategias como la distribución de relojes de alerta para mujeres en situación de violencia, aún es complicado palpar su efectividad en la vida cotidiana de las mujeres .

Pilar Zenteno Maza, presidenta de la organización Estadio 50 Juvenil Chiapas, señaló que las cifras oficiales contrastan con las expectativas de una posible disminución en este delito. “Empezamos un año que se veía que iba a ir mejorando un poquito en materia de feminicidios, pues vimos todo lo contrario”, expresó.

Zenteno Maza advirtió que la violencia feminicida no se limita a zonas específicas. Aunque existen siete municipios con Alerta de Violencia de Género y recomendaciones especiales para la región Altos, los casos continúan registrándose en distintas localidades. La activista detalló que de los tres feminicidios de enero, uno ocurrió en Tuxtla Chico, otro en Cintalapa y uno más en Tuxtla Gutiérrez, municipio que, dijo, “está en foco rojo” por la violencia contra las mujeres .

La activista consideró que el problema radica en la falta de aplicación efectiva de las medidas ya existentes. “No se están aplicando campañas de prevención, no se está visitando las colonias, no estamos llevando información de que hay herramientas para que ellas puedan salir de las situaciones violentas”, afirmó. Señaló que en la mayoría de los casos el feminicidio es la culminación de un historial previo de violencia, donde se normalizan actos que constituyen señales de alerta .

Maricruz Velasco Nájera, presidenta de la Fundación Karla Velasco AC, en honor a su hija asesinada en 2018, puntualizó que este inicio de año el índice de violencia familiar también se ha mantenido elevado. Según estadísticas de la Fiscalía General del Estado, en enero de 2025 se abrieron 132 carpetas de investigación por violencia familiar, mientras que en enero de 2026 fueron 116. Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y San Cristóbal concentraron el mayor porcentaje, con 45 por ciento, 16 por ciento y 9 por ciento, respectivamente.

Velasco Nájera reconoció que, como aspecto positivo de la nueva administración chiapaneca, se han concretado detenciones y se han judicializado más rápido los casos de feminicidios. Sin embargo, expresó dos preocupaciones clave: la primera relacionada con los funcionarios que atienden en la Fiscalía de la Mujer, acostumbrados a revictimizar a las mujeres, y la segunda, la forma en que a nivel nacional se busca “maquillar” los feminicidios al decretarlos como suicidios.

Cifras históricas: más de 400 feminicidios desde 2016

Con base en datos del Observatorio Feminista contra la Violencia hacia las Mujeres en Chiapas, de 2016, año en que se activó en esta entidad la Alerta de Violencia de Género, hasta 2024 ocurrieron 1,671 muertes violentas de mujeres, de las cuales 421 fueron clasificadas como feminicidios. Estas cifras colocan a Chiapas dentro de las 10 entidades del país con más casos de feminicidios consumados.

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante enero de 2026 se reportaron 54 casos de feminicidio a nivel nacional, de los cuales tres ocurrieron en Chiapas, posicionando a la entidad entre los estados con mayor incidencia, junto con Sinaloa, Ciudad de México, Estado de México y Tamaulipas .

Exigencias de las organizaciones feministas

Ante este panorama, la Colectiva Feminista 50+1 Chiapas y otras organizaciones han emitido una serie de demandas urgentes a las autoridades de los tres niveles de gobierno:

  • Revisión inmediata y profunda de la Alerta de Violencia de Género en el estado, al considerar que las medidas preventivas actuales han fallado drásticamente y requieren una reestructuración urgente .
  • Investigaciones exhaustivas con perspectiva de género, aplicando el Modelo de Protocolo latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género .
  • Implementación obligatoria de protocolos de atención en lenguas indígenas en todas las agencias del Ministerio Público para asegurar un acceso real y sin discriminación a la justicia .
  • Aplicación de todo el peso de la ley a los responsables de feminicidios, garantizando que los procesos penales se conduzcan con estricta perspectiva de género.
  • Fortalecimiento de las campañas de prevención en territorio, llevando información a colonias y comunidades sobre las herramientas disponibles para que las mujeres puedan salir de situaciones violentas .
  • Reparación integral del daño y acompañamiento digno para las familias de las víctimas .

“El daño causado a mujeres inocentes es un agravio para toda la sociedad chiapaneca. No permitiremos que sus nombres sean olvidados ni que la impunidad sea la respuesta del Estado”, señalaron las organizaciones en sus pronunciamientos .

Las autoridades estatales, por su parte, han manifestado su compromiso de investigar y castigar cada caso con “cero impunidad”, así como reforzar las acciones de prevención con la participación de todas las áreas del gobierno y de la sociedad. Sin embargo, colectivas y académicas coinciden en que los discursos deben traducirse en acciones efectivas en territorio para proteger la vida de las mujeres chiapanecas .