
La Fiscalía General de la República informó que la explosión de un coche bomba en Coahuayana, Michoacán, no será clasificada como un acto terrorista, sino como un hecho vinculado a la delincuencia organizada. La institución precisó que los primeros análisis apuntan a un ataque dirigido contra objetivos específicos, descartando que se tratara de una acción destinada a sembrar terror generalizado entre la población. Con ello, la dependencia ajustó la línea de investigación conforme a los avances obtenidos en las últimas horas.
Autoridades federales explicaron que continúan integrando peritajes, declaraciones y material de la escena para robustecer el expediente y determinar responsabilidades. Señalaron que la detonación generó una amplia movilización de cuerpos de emergencia y seguridad, lo que permitió asegurar la zona y comenzar con las diligencias correspondientes casi de inmediato. Los investigadores mantienen el análisis de los artefactos utilizados y de las posibles rutas de operación de los responsables.
De acuerdo con los reportes oficiales, la explosión se enmarca en dinámicas delictivas previamente identificadas en esa región de Michoacán, donde se han reforzado los patrullajes y operativos para contener la actividad de grupos criminales. Las autoridades anticiparon que se incrementará la presencia federal con el fin de inhibir nuevos incidentes y avanzar en la localización de quienes habrían ejecutado el ataque. Añadieron que se mantendrá comunicación con autoridades estatales y municipales para dar seguimiento puntual al caso.
