Los ministros de Finanzas y Energía del G7 anunciaron que están preparados para intervenir de forma inmediata en los mercados internacionales de hidrocarburos ante la fuerte volatilidad provocada por la crisis en Irán. La preocupación internacional se intensificó tras las amenazas de un posible bloqueo en el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.

Como parte de la respuesta coordinada, las principales potencias económicas plantearon utilizar diversas herramientas para estabilizar los mercados energéticos, entre ellas la posible liberación de reservas estratégicas de petróleo. El anuncio se produjo luego de que el precio del Brent llegara a acercarse a los 120 dólares por barril, antes de registrar un ligero retroceso tras conocerse la intención de intervención por parte del bloque.

La medida busca evitar que el aumento en los precios de la energía tenga un impacto directo en la economía global, particularmente en los costos de transporte, producción y consumo doméstico, factores que podrían presionar nuevamente los niveles de inflación en diversas regiones del mundo.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, junto con otros líderes del grupo, señaló que aunque actualmente no existe un desabastecimiento inmediato en Europa o Estados Unidos, la incertidumbre en los mercados exige una postura firme y coordinada.

En paralelo, la Agencia Internacional de la Energía mantiene reuniones constantes para evaluar la situación y definir el volumen de petróleo que podría liberarse al mercado en caso de ser necesario. El objetivo es garantizar la estabilidad del suministro energético global y evitar que las tensiones geopolíticas conviertan al petróleo en un instrumento de presión política dentro del conflicto en curso.