
El gobernador Alejandro Armenta Mier se deslindó este lunes de cualquier aspiración de contender por la Presidencia de la República en las elecciones de 2030, al aclarar que en este momento está concentrado exclusivamente en su labor al frente del estado y no está realizando una “vaquita” –en alusión al ahorro de recursos públicos para fines políticos– para financiar una futura campaña nacional.
Durante su conferencia de prensa matutina, el mandatario estatal respondió a columnas periodísticas que especularon sobre sus posibles ambiciones nacionales a partir de los lemas de su administración, “Por Amor a Puebla” y “Pensar en Grande”. Armenta aseguró que su único sueño cumplido es gobernar Puebla y que no tiene interés en otro cargo.
“Esto (ser gobernador) es el sueño de mi vida, es por lo que luché, es en lo que creo: servir a Puebla. No estoy haciendo vaquita, como el que saqueó el estado para hacer su campaña presidencial”, afirmó en un mensaje que algunos analistas interpretaron como una crítica velada a administraciones anteriores.
Compromiso de honestidad y enfoque en la obra pública
Ante la presencia de su padre, Rafael Armenta, el gobernador recordó el compromiso que le hizo de ser un gobernador honesto y subrayó que, hasta la fecha, ha cumplido con esa promesa.
“Lo puedo decir ante cualquiera, no me he corrompido. Ser justo, aplicar la ley, hasta hoy lo he sido. Estoy consagrado a mi trabajo, no me distraigo, soy muy exigente, no me gustan las complacencias”, declaró.
Armenta detalló que su administración se enfoca en obras comunitarias, como la pavimentación de calles a un costo reducido y la dotación de zapatos fabricados en Puebla a estudiantes de escuelas públicas, acciones que presentó como ejemplos de su compromiso con el desarrollo estatal.
Reflexión sobre el poder y la ética gubernamental
El mandatario también reflexionó sobre los riesgos del poder, definiendo a su gobierno como “bioético” y advirtiendo sobre la delgada línea entre la honradez y la deshonestidad en la función pública.
“Es como la democracia y la dictadura. Un líder democrático puede terminar siendo un dictador y no se da cuenta… Por eso soy intolerante al abuso de poder, a la corrupción, a la indiferencia”, expresó, haciendo alusión a figuras históricas que iniciaron como líderes y derivaron en autoritarismo.
Con estas declaraciones, Armenta busca cerrar la puerta a la especulación política sobre su futuro inmediato, reafirmando su intención de concluir su mandato estatal sin distracciones y consolidando su discurso en torno a la honestidad, la cercanía familiar y la obra pública tangible.
