El presidente del Gobierno español condenó los recientes ataques realizados por Estados Unidos contra embarcaciones en el Caribe, calificándolos como “acciones inaceptables” que representan una violación directa al derecho internacional. De acuerdo con el mandatario, este tipo de intervenciones extrajudiciales no solo vulneran la soberanía de los países caribeños, sino que también incrementan la tensión en una región estratégicamente sensible para América Latina.

En su posicionamiento, subrayó que las operaciones militares unilaterales generan escenarios de desestabilización que pueden escalar rápidamente, afectando la seguridad marítima, el comercio regional y las relaciones diplomáticas entre naciones. Señaló que el uso de la fuerza sin consenso internacional sienta un precedente peligroso para la resolución de conflictos.

El jefe del gobierno español remarcó que cualquier disputa en el Caribe debe atenderse mediante diálogo, negociación y mecanismos pacíficos que garanticen respeto mutuo entre los Estados involucrados. Insistió en que la cooperación internacional debe prevalecer por encima de acciones de fuerza que profundicen las tensiones.

Finalmente, llamó a los organismos multilaterales y a la comunidad internacional a mantenerse vigilantes ante prácticas que vulneren la soberanía de los países de la región y afecten el equilibrio político. Sostuvo que solo a través de la diplomacia y el respeto al marco legal global se podrá preservar la estabilidad en el área.