En una intervención quirúrgica sin precedentes en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca (HRAEI), perteneciente al IMSS-Bienestar, un equipo multidisciplinario de especialistas logró extirpar con éxito una malformación linfática macroquística en el cuello y tórax de un bebé de apenas dos meses de edad, originario de Ayutla de los Libres, Guerrero. El procedimiento, que se prolongó por más de ocho horas, representa un hito en la capacidad resolutiva de los hospitales públicos que brindan atención gratuita a la población sin seguridad social.

El cirujano oncólogo pediatra Miguel Lara explicó que la malformación linfática macroquística es una enfermedad congénita poco frecuente, de la cual se presentan únicamente dos a tres casos por año en el país. Esta condición se caracteriza por la acumulación anormal de líquido en cavidades o quistes que, en el caso del bebé, crecieron de manera progresiva hasta comprimir vasos sanguíneos y estructuras cercanas a la vía respiratoria, poniendo en riesgo inminente su vida .

De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), las malformaciones linfáticas son lesiones vasculares benignas no cancerosas compuestas por espacios llenos de líquido que se originan por un desarrollo anormal del sistema linfático durante la gestación. Están presentes desde el nacimiento, aunque pueden ser detectadas años después. Se clasifican en macroquísticas, microquísticas o combinadas, dependiendo del tamaño de los quistes, y son más frecuentes en la región del cuello y la axila .

El especialista Miguel Lara detalló que, previo a la cirugía, los médicos intentaron frenar el crecimiento de la lesión con tratamientos alternativos, pero ante la falta de resultados positivos, la resección quirúrgica se convirtió en la única alternativa viable para salvar al paciente.

El desafío técnico de operar a un paciente neonatal

La doctora Irene Ramírez Antúnez, cirujana cardiotorácica pediátrica que formó parte del equipo, destacó la complejidad técnica que implicó intervenir a un paciente de tan corta edad. El principal reto consistió en preservar la integridad de todos los vasos sanguíneos y estructuras anatómicas involucradas, sin lesionar ninguna de ellas, para garantizar el funcionamiento normal del organismo del bebé después de la cirugía.

La literatura médica especializada documenta que las malformaciones linfáticas en región cérvico-facial representan aproximadamente el 75% de los casos y, debido a su localización, pueden comprimir la tráquea, la lengua o el pecho, causando problemas para respirar, comer, beber y hablar . Un estudio publicado en la Revista Chilena de Pediatría con seguimiento a 15 años de una paciente con malformación linfática facial, reporta que estos casos requieren manejo multidisciplinario y, aunque la cirugía ha sido tradicionalmente la opción terapéutica, en las últimas décadas la escleroterapia ha ganado protagonismo como primera línea de tratamiento .

Investigaciones recientes publicadas en la revista Anales del Sistema Sanitario de Navarra confirman que la extirpación quirúrgica ha sido considerada la terapia de elección para estas malformaciones, aunque se trata de intervenciones agresivas que no siempre consiguen la curación completa del paciente. El estudio, que analizó una cohorte de 23 pacientes pediátricos, encontró que la localización más frecuente fue el cuello (47.8% de los casos) y que, tras un seguimiento medio de cinco años, doce niños se curaron (52.2%), ocho presentaban enfermedad residual estable (34.8%) y en tres no se logró la curación (13.0%). Los autores señalan que, en casos con compromiso de la vía aérea que requieren una rápida actuación y resolución a corto plazo, la cirugía sigue siendo la opción indicada .

Pronóstico y seguimiento

El especialista Miguel Lara informó que, de no presentarse recurrencia de la malformación, el bebé podrá llevar una vida completamente normal, aunque deberá mantenerse bajo seguimiento médico periódico para vigilar su evolución.

El pronóstico general para las personas con malformaciones linfáticas es favorable, ya que se trata de masas benignas que no se convierten en cáncer. Sin embargo, dependiendo del tamaño y la localización de la masa, puede haber una desfiguración grave de las áreas afectadas o síntomas causados por la compresión de órganos cercanos. Aunque el tratamiento puede aliviar algunos síntomas, las malformaciones linfáticas pueden volver a crecer en algunos casos .

La investigación española citada recomienda actualmente un abordaje escalonado que incluye la observación, la esclerosis, los fármacos y, finalmente, la cirugía, considerando que se trata de terapias complementarias que pueden combinarse para conseguir la máxima eficacia según cada caso particular .

La cirugía en el contexto del IMSS-Bienestar

La intervención quirúrgica, considerada la primera de esta magnitud realizada en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca, contó con la participación de un equipo de especialistas de los servicios de Oncología Pediátrica y Cirugía Cardiotorácica Pediátrica, con el respaldo de las áreas de Anestesiología, Cardiología Pediátrica, Terapia Intensiva y Enfermería especializada.

El HRAEI forma parte de la red IMSS-Bienestar, que brinda atención médica gratuita a personas sin seguridad social. De acuerdo con información oficial, el presupuesto del IMSS-Bienestar para 2026 asciende a 172 mil 492 millones de pesos, destinados a la prestación gratuita de servicios de salud, medicamentos, personal, equipamiento e infraestructura para la población sin seguridad social, que representa aproximadamente el 60 por ciento de los ciudadanos mexicanos .

Los recursos del Fondo de Salud para el Bienestar (Fonsabi) se asignan, entre otros conceptos, a la atención de enfermedades que implican un alto costo en los tratamientos y medicamentos asociados, así como a necesidades de infraestructura y equipamiento, preferentemente en los estados con mayor marginación social como Guerrero, entidad de origen del paciente .

El IMSS-Bienestar reporta actualmente 23 estados operando bajo su modelo, con 10,501 establecimientos de salud transferidos, 576 hospitales y 53,623 profesionales de la salud basificados .

Este exitoso procedimiento representa no solo un avance en la capacidad resolutiva de los hospitales públicos del Estado de México, sino también una esperanza para las familias que enfrentan enfermedades poco frecuentes sin acceso a seguridad social.