
Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia revela que el gen APOE, también presente en humanos, es clave en el desarrollo del síndrome de disfunción cognitiva en caninos mayores
Al igual que los humanos, los perros también pueden desarrollar alzhéimer. Un estudio liderado por Sonia Milena López Rodríguez, magíster en Neurociencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), identificó por primera vez los genes vinculados al síndrome de disfunción cognitiva (SDC) en caninos, conocido comúnmente como alzhéimer canino.
La investigación, pionera en su tipo, analizó el hipocampo de cuatro perros de distintas razas como French poodle, Schnauzer y Shih Tzu, con edades comprendidas entre los 14 y 16 años. Dos de ellos presentaban síntomas de alzhéimer canino y los otros dos eran sanos, lo que permitió comparar las alteraciones en cerca de 20 mil genes y determinar las diferencias en la expresión genética entre ambos grupos.
El gen APOE, principal responsable
Los resultados del estudio mostraron que, en su forma más agresiva, el gen APOE —uno de los 20 relacionados con la enfermedad— se encontraba activo en el hipocampo de los perros que padecían el síndrome de disfunción cognitiva. Este mismo gen es clave en el alzhéimer humano, ya que altera el sistema inmune, provoca inflamación en el organismo y dificulta la eliminación de residuos en el cerebro.
La presencia activa del gen APOE genera un ambiente propicio para la aparición de proteínas como la betaamiloide, una cadena larga que bloquea y enreda la comunicación neuronal hasta provocar la muerte de las neuronas. Este mecanismo es similar al que ocurre en el cerebro de los humanos que desarrollan alzhéimer.
Se trata del primer estudio dedicado específicamente a la búsqueda de los genes que provocan esta enfermedad en perros, ya que hasta ahora el problema era considerado una condición subdiagnosticada que solía atribuirse al envejecimiento normal de los caninos.
Síntomas del alzhéimer canino
El síndrome de disfunción cognitiva provoca un deterioro progresivo en la capacidad de los perros para llevar una vida normal. Entre los signos de alerta que pueden presentar los animales afectados se encuentran:
- Olvidar la ubicación de su hogar o de lugares familiares.
- Orinar o defecar en espacios donde antes no lo hacían.
- Deambular sin rumbo fijo, mostrando desorientación.
- Cambios en el comportamiento, como ladrar sin motivo aparente.
- Alteraciones en el ciclo de sueño, con mayor actividad nocturna.
- Disminución en la interacción con sus dueños y con otros animales.
- Ansiedad o irritabilidad sin causa evidente.
Hasta ahora, estos síntomas solían atribuirse al envejecimiento normal de los perros, por lo que el alzhéimer canino era una condición que pasaba desapercibida tanto para los dueños como para los veterinarios. Sin embargo, la investigación de la UNAL abre la puerta a una mejor comprensión de la enfermedad y a posibles estrategias de diagnóstico y tratamiento.
Diferencias con el alzhéimer humano
Aunque la afectación neuronal en perros es similar a la que se produce en humanos, existen diferencias importantes. La proteína que genera el daño neuronal en los caninos no está igual de madura que en las personas, por lo que se considera difusa y es más difícil de detectar o diagnosticar.
Como explicó Sonia Milena López Rodríguez, “aunque la afectación neuronal en perros es casi la misma producida en humanos, la proteína que genera el daño neuronal no está igual de madura en ellos, por lo que se considera difusa y es difícil de detectar o diagnosticar; además, los pacientes mayores pueden tener problemas cognitivos o comportamentales por otras causas”.
Esta característica hace que el diagnóstico del alzhéimer canino sea particularmente complejo y requiera de observación detallada por parte de los dueños y de evaluación veterinaria especializada.
Factores de riesgo
Investigaciones previas citadas en el estudio señalan que existen factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de que un perro desarrolle alzhéimer canino. Entre ellos destacan:
- Peso corporal: Los perros con peso inferior a 10 kilogramos tienen mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad.
- Género: Las hembras presentan mayor riesgo en comparación con los machos.
- Esterilización: Los machos castrados muestran una predisposición más alta a sufrir el síndrome de disfunción cognitiva.
Estos factores estarían relacionados con la producción de ciertas hormonas que alteran el metabolismo y pueden influir en el desarrollo de la enfermedad. La investigación también menciona que el peso determina el equivalente en años humanos que podría vivir un perro. Aunque comúnmente se menciona que por cada año humano corresponden siete años caninos, esto solo aplica para perros que pesan entre 12 y 15 kilogramos después de los 10 años. En el caso de perros que alcanzan los 30 kilogramos, su edad equivaldría a 90 años humanos.
Metodología del estudio
Para llevar a cabo la investigación, se analizó el hipocampo de los cuatro perros tras su fallecimiento. Las muestras fueron congeladas y enviadas a un laboratorio en Estados Unidos, donde se procedió a descifrar los genes que estaban activos o no, analizando las posibles variantes que se presentan durante el padecimiento.
La comparación entre los perros enfermos y los sanos permitió identificar las diferencias en la expresión genética y determinar qué genes estaban asociados con el desarrollo del síndrome de disfunción cognitiva. Este enfoque metodológico es similar al utilizado en estudios de alzhéimer humano y representa un avance significativo en la comprensión de la enfermedad en animales.
Implicaciones para el bienestar animal
El reconocimiento del alzhéimer canino como una enfermedad con bases genéticas tiene importantes implicaciones para el bienestar de los perros de edad avanzada. Al igual que en humanos, esta condición no tiene cura, pero su detección temprana puede ayudar a mejorar la calidad de vida del animal mediante cuidados específicos y, en algunos casos, tratamiento veterinario especializado.
Los dueños de perros mayores deben estar atentos a los signos de alerta y consultar con su veterinario ante cualquier cambio en el comportamiento de su mascota. Un diagnóstico oportuno permite implementar medidas que pueden retrasar el avance de la enfermedad y proporcionar al animal un entorno más adecuado a sus necesidades.
La enfermedad en otras especies
Aunque el estudio se centró en perros, los investigadores señalan que el alzhéimer también podría presentarse en otros animales como gatos, cerdos o caballos. Hasta ahora, la condición solo ha sido identificada y estudiada en profundidad en perros, pero es probable que investigaciones futuras confirmen su presencia en otras especies.
La similitud en los mecanismos neuronales entre diferentes mamíferos sugiere que el síndrome de disfunción cognitiva podría ser un fenómeno más extendido en el reino animal de lo que se pensaba anteriormente. Esto abre nuevas líneas de investigación en medicina veterinaria y en el estudio comparado de enfermedades neurodegenerativas.
Un avance en la comprensión de la enfermedad
La investigación liderada por Sonia Milena López Rodríguez representa un avance significativo en la comprensión del alzhéimer canino. Al identificar los genes involucrados en el desarrollo de la enfermedad, se abren nuevas posibilidades para el diagnóstico temprano y, eventualmente, para el desarrollo de tratamientos específicos.
Además, el estudio contribuye a visibilizar una condición que durante mucho tiempo fue ignorada o malinterpretada, mejorando la comprensión que dueños y veterinarios tienen sobre las necesidades de los perros de edad avanzada.
Recomendaciones para dueños de perros mayores
Ante la evidencia de que los perros pueden desarrollar alzhéimer, los especialistas recomiendan a los dueños de caninos mayores:
- Prestar atención a cambios en el comportamiento, especialmente aquellos relacionados con la orientación, la memoria y los hábitos de sueño.
- Mantener estimulación cognitiva mediante juegos y actividades que ejerciten la mente del animal.
- Proporcionar una rutina estable que brinde seguridad al perro.
- Consultar con el veterinario ante cualquier signo de alerta.
- Considerar ajustes en el entorno para facilitar la movilidad y orientación del animal.
La detección temprana y el manejo adecuado pueden marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de los perros que padecen esta enfermedad, permitiéndoles envejecer con dignidad y bienestar.
