Un complejo escenario de incendios forestales azota varias provincias de la Patagonia argentina, con fuegos activos que ya han consumido más de 4.000 hectáreas y forzado la evacuación de más de 3.000 turistas. Las autoridades han confirmado que al menos uno de los principales incendios fue provocado intencionalmente utilizando acelerantes, lo que ha llevado al gobierno de la provincia de Chubut a ofrecer una recompensa de 50 millones de pesos (aproximadamente 33.000 dólares) para obtener información que lleve a la captura de los responsables. La situación se desarrolla bajo condiciones climáticas extremas de alerta roja que complican el combate del fuego.

Frentes activos y daños significativos en varias provincias

Los incendios afectan principalmente a las provincias de Chubut, Santa Cruz, Río Negro y Neuquén. El foco más crítico se encuentra en la zona de Puerto Patriada, en el municipio de El Hoyo (Chubut), donde las llamas comenzaron el lunes 5 de enero y, avivadas por fuertes vientos y sequía, han arrasado entre 1.800 y 2.000 hectáreas. Allí, el fuego ha destruido al menos diez viviendas y ha puesto en peligro a barrios y otras localidades cercanas como Epuyén, hacia donde avanzaba el martes 6 de enero.

Además del incendio en Puerto Patriada, otros focos activos preocupan a las autoridades:

  • Parque Nacional Los Alerces (Chubut): Un incendio que comenzó en diciembre en la zona del Lago Menéndez se reactivó y amenaza áreas de alto valor ecológico, incluido un alerce de más de 2.600 años conocido como “El Abuelo”.
  • Parque Nacional Los Glaciares (Santa Cruz): Un foco activo en la zona del Cerro Huemul ha afectado aproximadamente 340 hectáreas.
  • Río Negro y Neuquén: Se registraron incendios en áreas de Bariloche, El Bolsón y el Parque Nacional Lanín, algunos de los cuales ya han sido controlados.

Según informes preliminares de organizaciones ambientalistas, el total de superficie arrasada en la Patagonia durante los primeros días de 2026 superaría las 4.000 hectáreas.

Confirmación de intencionalidad y recompensa millonaria

Las investigaciones forenses han determinado que el incendio de Puerto Patriada fue iniciado de manera deliberada. El fiscal Carlos Díaz Mayer indicó que se hallaron restos de “acelerante o nafta”, lo que confirma la intencionalidad del acto. Ante esta situación, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, anunció una recompensa de 50 millones de pesos para quien aporte información que permita identificar y capturar a los responsables.

“Este no es un simple delito”, declaró el gobernador Torres, subrayando que el fuego puso en peligro la vida de más de 3.000 personas presentes en la región, además de la flora y fauna nativa. El ministro del Interior, Diego Santilli, respaldó las acciones y manifestó la necesidad de una política de “tolerancia cero” contra los autores de estos incendios.

Un esfuerzo de combate a gran escala y críticas por falta de recursos

Para hacer frente a la emergencia, se ha desplegado un operativo masivo que incluye a cientos de brigadistas, bomberos voluntarios, efectivos de fuerzas de seguridad y más de 300 personas trabajando en el lugar. El apoyo aéreo es crucial, con al menos seis aviones hidrantes, un helicóptero y el refuerzo del avión hidrante de mayor capacidad del país operando en la zona.

Pese al despliegue, organizaciones como Greenpeace y sindicatos han criticado la falta crónica de recursos para la prevención y el combate de incendios. Denuncian que la Administración de Parques Nacionales cuenta con solo 400 brigadistas para cubrir 5 millones de hectáreas, cuando el mínimo necesario sería de 700. Además, señalan recortes en los presupuestos destinados al manejo del fuego, lo que reduce la capacidad de respuesta de las provincias.

Contexto climático adverso y un trágico precedente

Los incendios se producen en un contexto de alerta roja por peligro extremo de incendios decretada por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego para gran parte del centro y sur del país. Una combinación de altas temperaturas, sequía prolongada, baja humedad y fuertes vientos crea las condiciones ideales para la rápida propagación del fuego.

Este escenario trae a la memoria la trágica temporada de verano de 2025, que fue la peor en tres décadas para la región, con cerca de 32.000 hectáreas de bosques andino-patagónicos consumidas por el fuego. La recurrencia de estos eventos extremos pone en evidencia, según los expertos, la necesidad de políticas de prevención más robustas y una mayor preparación para enfrentar los incendios en un contexto de crisis climática.

Mientras los equipos de emergencia continúan su lucha contra las llamas y las autoridades buscan a los presuntos responsables, las comunidades locales y los turistas evacuados esperan que las condiciones climáticas mejoren y se logre controlar por completo los focos activos que aún amenazan la Patagonia.